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miércoles, 19 de enero de 2011

Veo, Veo

¿Le intriga el futuro? Déjese de adivinos africanos y de santeros caribeños e inclínese vuestra merced sobre esa bola de cristal que es el presente y descubrirá, entre tanta opacidad, algunos indicios que destacan por su persistencia en tirar hacia adelante.

Veo, veo. ¿Qué ves? Una cosita ¿Con qué letrita es?

Con B de bicicleta. Pedalear deslomándose en vehículos de esta clase es lo que hasta hace dos décadas tenían que hacer los chinos de las grandes ciudades; pobres ambos, las ciudades y los chinos. La propaganda presentaba dicho ejercicio como signo e indicio de sujeción y de pobreza nada envidiables. Ahora el futuro apunta a que las mayorías no pudientes de por aquí tengan que ir en bicicleta, igual que los chinos pobres de hace tan solo unas décadas. Bien entendido, por supuesto, que si esto llega a suceder aquí no será por pobres ¡oiga! sino por amor a la ecología y por pura afición al ejercicio físico, aunque las bicicletas lleguen a ser de manufactura china.

Veo, veo. ¿Qué ves? Una cosita ¿Con qué letrita es? Con la P de prohibido.

Cada vez habrá más imposiciones gubernativas que afecten, nimiedad por nimiedad, pijadita por pijadita, al mermado terreno de la autonomía personal. ¿Quién sería capaz de asegurar que está en peligro la libertad de nadie mientras se pueda elegir entre el Madrid y el Barca y de poner o no poner en el balcón la enseña de la Real? Pero, bien entendido que las prohibiciones han sido puestas por sabios y sabias que saben a ciencia cierta lo que conviene o no a los ciudadanos y… ciudadanas

Veo, veo. ¿Qué ves. Una cosita ¿Con qué letrita es?

Con V de vejez. Los bebés escasean entre los indígenas de boina y chalaparta mientras aumenta la proporción de ancianos, de inválidos y eutanasiables en general. Pero, si hemos inventado el Reino de las Diecisiete Repúblicas ¿por qué hemos de colegir que por falta de partos sucumbirá la nación? Bien entendido que aún no hemos aprovechado a fondo el invento del siglo: la nación sin nacimientos ni madres que los parió.

Veo, veo.¿Qué ves? Una cosita. ¿Con que letrita es?

Con la M de mendigo. Cada vez los hay en mayor número. Ahora no son signos de pobreza, abandono o gandulería como sería en una dictadura, sino sutil indicio de la buena salud social de nuestra democracia. Bien entendido que lo de menos es que vengan a pedir, si en el fondo lo que quieren es participar del ambientazo de libertad, tolerancia y productividad que reina en nuestras ciudades grandes y pequeñas y en nuestras afanosas industrialdeas. ¿O no? Y perdonen vuestras mercedes.

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