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sábado, 30 de octubre de 2010

La Suerte del Ahorcado

 Si Tareq Aziz –antiguo Vice Primer Ministro Adjunto de Saddan Hussein- muere en la horca, será una arbitrariedad triplemente anunciada. El aviso más reciente lo dio el propio Tareq  cuando dijo que la retirada de las tropas americanas equivaldría a entregar el Irak a una manada de lobos.  Sabía que la manada vendría a por él.

Otra advertencia fueron los preparativos que en las leyes y en el gobierno del Irak ocupado transparentaban la intención americana de ceder a  sus colaboradores nativos la aplicación de las medidas de atrición destinadas a destruir la estructura constitutivamente despótica de la sociedad iraquí como paso previo para su conversión a la democracia. ¡We can do it!

Pero el aviso decisivo consiste en que el actual presidente iraquí, Nuri Al-Maliki, intentó asesinar a Tareq Aziz el año de 1989, y el fracaso le supuso la condena a muerte “in ausentia”. Los rencores se cultivan con encono en esa parte del mundo ¿Y quien es el ingenuo que cree que el tribunal, shií como el mismo Al-Maliki, actuó con independencia al agravar la condena de Tareq? Este ya había sido juzgado en marzo de 2009  y sentenciado a quince años de prisión por colaborar con Saddan Hussein.  Con la nueva sentencia apañada por Maliki, la intangibilidad de la cosa juzgada se ha ido al cuerno. Y que éste sea el de la luna creciente musulmana no resta gravedad al asunto. 

A veces lo anecdótico ilumina el trasfondo de lo acontecido mejor que las grandes parrafadas, por eso pido al lector que tome nota de la longitud de los nombres irakíes. Por ejemplo: el nombre completo del antiguo Jefe de Estado de Iraq, ya debidamente ahorcado era  Saddam Husein Al-Tikriti, en el cual Al-Tikriti es la referencia tribal. Pero ¿en que medida la mentalidad tribal, orgánica y compleja,  es compatible con el sistema democrático que vive de abstracciones? En contraste, Tareq Aziz se llama en realidad  Mikhail Yuhanna. Por conveniencia, Mikhail, un católico de rito caldeo, adoptó el nombre de Tarek, uno de los caudillos musulmanes que invadió la España visigótica. El nombre de Tareq les resultará familiar a vuestras mercedes si recuerdan que al Sur del Reino de las Diecisiete Republicas está un peñón llamado en árabe Gebel-tarek,  o Monte de Tarek, más conocido por Gibraltar. Eso si que es memoria histórica. Hoy, la Europa hipocritona que armó y dio alas a Saddam; y el Vaticano, que no quiere que la jauría se dé por azuzada, procuran, mirando a la galería la primera y con medios discretos el segundo, que a Tareq le sea conmutada la pena de muerte. Ojalá, quiera Alá, que puedan conseguirlo.


lunes, 25 de octubre de 2010

Canción Triste en Zarauz

Son muchos los  que hubieran podido matar a Chaid Aisa, la niña que encontraron muerta en la playa de Zarauz: Abandono, Maltrato,  Despecho,  Miedo, Asco. Quizá sólo les haya faltado tiempo.

Pero Chaid Aisa podría haber muerto cuando iba en busca de aventuras al encuentro del mar. En las mentes infantiles las realidades abrazan a los sueños Tienen las gentes menudas corazones valientes, ánimos intrépidos, confianza sin límites que se confunde con la más pura audacia. Los niños se atreven con todo. ¿Acaso no hubo uno que levantó la piel del mar? Fue en Port Lligat, creo, en mejores horas para Cataluña. Salvador Dalí, al que apodaban Avida Dolar por su interesada visión de las cosas,  supo captar, pese a todo, la maravilla del instante y le sobró tiempo para pintar sus propios bigotes en la cara del niño trazando sobre el lienzo un poema de infancia difícil de igualar. ¿Y el niño aquél que trataba de sumir el mar entero en el hoyo que había hecho en la arena? Lo vio Agustín de Hipona  y sacó de eso una lección cristiana.

¿Que los niños no andan sueltos a la hora que murió Chaid Aisa? Eso va en depende, señores padres, señoras madres, señores del jurado. Seguro que la niña no tenía todavía el espíritu cubierto de sajaduras. Ni el ánimo perforado por los miedos adultos. No  estaba programada  para andar sobre el camino trazado, ni era experta en pintar  rayajos que no rebasaran las cuadrículas del cuaderno, habilidades limitadoras que están incluidas en el programa de condicionamiento post burgués que hoy ostenta el nombre de enseñanza. Tampoco había  sido amaestrada  para ir de paseo cogidita de una cuerda con otros niños mientras sus madres se dedican a cosas más importantes y sus padres cobran el paro si les llega. Y veo emerger de la memoria, un bultito que con una mano sujeta la pequeña pala para remover la arena, y en la otra sostiene por el asa un balde de juguete lleno de agua de mar: yace en el fondo, solitaria, una estrella; y en la superficie el oro del sol se multiplica en olas pequeñas que se arremolinan en el brocal del cubo. Surgida del recuerdo esta imagen puede ser la mía propia o la de cualquiera de  vuestras mercedes.

Lleguen adonde llegaren los resultados de la pesquisa policial y el informe del médico forense. Voceen lo que fuere las instituciones públicas que se arrogan lindamente el papel del pópulo en el ejercicio de la  “acción popular”. Una certidumbre hay: Chaid Aisa murió de incivilización contemporánea: padre sin trabajo, madre ausente,  ambos paupérrimos e ignorantes, intentando sin medios y sin puntos de referencia  por reunir la arena que se les escapa por el harnero de sus existencias desestructuradas. Ocurrió el jueves 8 de octubre en la playa de Zarauz. Pudo ser en cualquier otro sitio.

viernes, 8 de octubre de 2010

Purificación de la Memoria

Una faceta negativa de la sociedad de la información es la facilidad que ofrece para instrumentalizar la verdad. Quienes se prestan a este engaño lo hacen bajo el influjo de muy variados impulsos no necesariamente innobles; aunque de hecho, cuando  actúan lubricados por el favor político, gozan  de una patente de corso para actuar como acusadores y jueces de los tiempos pasados y erigirse en pretendidos rectificadores del curso de la historia. Porque no se trata ya de dar a comprender las cosas en toda su grave profundidad dentro de un marco que se ajuste lo humanamente posible a la verdad de los hechos, sino de conseguir que las cosas calcen en el molde ideológico previsto. Y para ello basta meter la hurga en las consecuencias funestas del pasado mirando solamente las que pueda atribuirse al adversario. Lo que resulta de esto no deja de ser memoria histórica, pero es memoria histórica contaminada con arreglo a la cual no es dable rectificar los errores del pasado que es lo que en el fondo valdría la pena.

Para cortar el paso a malentendidos, es preciso recordar que, la tergiversación no es invento nuevo como puede comprobar quien recuerde la historia de España desde 1923, con el papel promotor de la burguesía catalana en el advenimiento de la dictadura de Primo de Rivera. O desde 1931, hasta 1936, período rico en sucesos con el inicio de la persecución de la Iglesia, la matanza de los desesperados campesinos de Casas Viejas  y con el General Franco llamado para salvar a la República ante la insurrección de Asturias. Y conste que no me olvido de la llamada Transición Pacífica que tuvo como saldo casi un centenar de muertos que en el libro de la contabilidad política cuentan lo que pelillos en la mar. Lo aconsejable es dejar de tomar en serio la babiecada de que basta con cambiar el signo para que las palabras huecas y las simplificaciones de hoy valgan más que las del pasado en orden a travestir la mentira para hacerla pasar como verdad.

La facilidad con que desde el poder se pueden manejar, sin alarma para el ciudadano, los instrumentos de suasión psicológica destinados a paralizar la crítica, y la tendencia de los medios informativos a actuar de factores corroborantes de las tesis del poder, contribuyen a asegurar el éxito de cualquier fraude oficial y a poner barreras a la  deseada purificación de la memoria. No obstante, esta purificación, que consiste en identificar los individuos, los pueblos, los grupos sociales y los partidos políticos, los errores y los horrores cometidos formando parte de la entera colectividad, sigue siendo la vía única para liberarse de antiguos odios que impiden ¡todavía hoy!  aspirar a la lealtad recíproca. Difícil tarea ¿no?  Mas no imposible.

sábado, 2 de octubre de 2010

¿Corregir, qué?

Cirugía plástica, correción bioquímica o cosmética de mínimos defectos que muchas veces no son tales. Ya lo he comentado otras veces: es  cómo si de lo más profundo de la condición femenina saliera un toque de rebato ante la decadencia que amenaza a la mujer como a todos los organismos vivos. Pero ese estremecimiento, que se refleja de forma tan manifiesta en el mercado de la cirugía y de los tratamientos estéticos  no se puede interpretar simplistamente como una adhesión exagerada y borreguil a un canon de belleza más que nunca cambiante y caprichoso. Tampoco se puede identificar como una reacción ante los accidentes en el trabajo, en el hogar y en la carretera, con su secuela de lesiones e incapacidades.

Cabría pensar en la lenta erosión de la esperanza como actitud vital. Pero este soterrado achaque que en romance llamamos desesperanza y en lenguaje de médicos diselpidia,  se cierne como una amenaza tanto sobre los varones como sobre las féminas.

Habrá pues que indagar más profundamente en que meandros de sus propios espíritus deambulan las mujeres que con tanta facilidad someten su físico a correcciones tantas veces injustificadas. La “Barbie Justiciera” parece darnos una pista al afirmar –aunque en otro contexto- que las mujeres de ahora se han hecho adictas a …“Querer ser queridas, apreciadas, estimadas, admiradas […] simplemente no nos quieren como somos, no nos aprecian, no nos estiman como nos gustaría, no nos admiran como deberían, y todo eso mata” ¿Pero no sería esto  un reconocimiento espontáneo de que la mujer de hoy está rozando el mismo ridículo donde solía situarla la literatura antifemenina de todos los tiempos -que de haberla hayla- y cuya máxima representación en castellano es el libro titulado “El Corbacho”? Porque ridículo es ese ahínco en corregir el propio cuerpo por temor a no ser querida precisamente en la época de la máxima exaltación de la autoestima femenina.

Me cuento entre los que sospechan que esta tendencia de la mujer de hoy a rectificar su físico tiene mucho que ver con la aberrante perspectiva que, partiendo de cierta concepción puramente tecnológica de la medicina, comienza por contemplar el período catamenial y la preñez –las dos manifestaciones fisiológicas más claras de la potencia femenina-  como entidades nosológicas, como enfermedades, es decir, como no-firmezas, como in-firmidades que hay que corregir o curar a toda costa.

Partiendo de allí, va de suyo que la mujer entera tiene que ser sometida…digamos… a una enmienda  a la totalidad. ¡Pues vaya ocurrencia infeliz!