El planisferio cumple la hazaña de reproducir en un plano, la difícil y peculiar forma geoide de la tierra. La esfera que todos conocemos, cumple mejor con su aspecto geográfico, dando de todo un sostén, una idea del rumbo que se ha de seguir y de la forma que tienen continentes e islas. “La caja de té de la luna de octubre” es sólo una lata cuadrada de las que antes se llamaban “Panekin”, supongo por algún lingüista flamenco. La caja tiene colores rojo, negro, y dorado, típicos de la decoración china. La caja ha conseguido eliminar los polos norte y sur, de modo que representa un mundo sin extremos. A lo largo de ella, en sus cuatro lados, aparecen los continentes y pululan figuras llamativas que representan la cosecha, el transporte y el comercio del té. Ahí están en el oriente extremo las delicadas siluetas degustando las grandes calidades para las ceremonias del té de china y Japón, otro tanto se puede decir en malasia e indochina.
En África profunda grandes termiteras ilustran la sequedad y la peculiaridad de un clima duro, mientras que hombres semidesnudos, armados de lanzas, se dedican a saltar en el mismo sitio sobre sus propios pies. Y negros con calzoncillos rojos como único vestido portan sobre sus cabezas enormes canastos llenos de la cosecha del té. Travancor, Miasa, Mombasa, Kenia en África. Ceilán, una de las islas que aparecen, y otras innombradas nos dan cuenta de los paraísos del té. En los mares navegan barcos y naves sin rumbo ni concierto, Barcos de vapor, sampanes chinos, jabeques árabes, hermosos clipers siguen veloces sus derroteros. Por todas partes, peces esquemáticos de identificación imposible y en el Golfo de Ormúz, se instala la corte del rey Neptuno llena de Nereidas y Tritónes. ¿Y qué se supone que guardo en la “caja de té de la luna de octubre”? son apuntes, efemérides, anécdotas relacionadas con el mes de octubre cuando los españoles tenían la valentía de ver su propia historia cara a cara. Ahí están unos apuntes breves acerca de lo que apunta el almirante en su cuaderno de bitácora: “Vi caer hermosos racimos de estrellas en el mar”, están también algunas alusiones acerca de “BRAVEHEART” y sus escoceses en la lucha contra el moro en el altiplano de Málaga donde participó en la cruzada de occidente. Y también guardo apuntes hechos a toda prisa sobre el desprecio de que fue objeto por su condición de mestizo el poeta peruano José SartasChocano autor del hermoso poema “Los caballos de los conquistadores”. Guardo igualmente un desflecado comentario sobre el general masón Trueta que transformó el ejército campesino de Cristeros en una fuerza militar de primer orden. Y así, un fleco aquí, otro allá, cursan su derrota en la marejada de octubre con la condición de peces ineidentificables, de barcos, que navegan sin otro rumbo que buscar un día una forma escrita que les haga inteligibles , deseos que se pierden en la ilusión del momento, tras los oropeles que ocultan el verdadero sentido de los propósitos inalcanzados.
*Con afecto a mis amigos de "Iturralde Degustación"