En una línea semejante aunque con realizaciones muy diferentes se encuentra el artista mexicano Juan Carlos del Valle cuya obra destila la fuerza y expresividad de los grandes pintores de esa nación. Del Valle, con sus “intervenciones pictóricas” basadas en la representación de los alimentos industrializados de hoy, irrumpe en el espacio y el tiempo religioso con una obra donde la estética constituye un elemento central de la vivencia de lo sagrado. Su exposición itinerante ha sido ya contemplada en la Capilla del antiguo Colegio de las Vizcaínas, en la Parroquia de San Miguel Arcángel, en Tacubaya y en la del Señor de la Resurrección, en el Bosque de la Lomas, de la capital mexicana. Pronto estará en Berlín y en París. Sirva la proximidad de la Semana Santa para propagar el paradójico empuje de un arte joven que vuelve a estar centrado en las grandes preocupaciones a las cuales ni las ideologías políticas ni las ciencias son capaces de contestar.
martes, 30 de marzo de 2010
Un Nuevo Arte
En una línea semejante aunque con realizaciones muy diferentes se encuentra el artista mexicano Juan Carlos del Valle cuya obra destila la fuerza y expresividad de los grandes pintores de esa nación. Del Valle, con sus “intervenciones pictóricas” basadas en la representación de los alimentos industrializados de hoy, irrumpe en el espacio y el tiempo religioso con una obra donde la estética constituye un elemento central de la vivencia de lo sagrado. Su exposición itinerante ha sido ya contemplada en la Capilla del antiguo Colegio de las Vizcaínas, en la Parroquia de San Miguel Arcángel, en Tacubaya y en la del Señor de la Resurrección, en el Bosque de la Lomas, de la capital mexicana. Pronto estará en Berlín y en París. Sirva la proximidad de la Semana Santa para propagar el paradójico empuje de un arte joven que vuelve a estar centrado en las grandes preocupaciones a las cuales ni las ideologías políticas ni las ciencias son capaces de contestar.
lunes, 22 de marzo de 2010
24-F
Allí estaban los partidarios del orden, que abrigaban el temor de que los pobres llegaran a ser muy numerosos y pudiesen desafiar al poder establecido. Allí los partidarios de una humanidad saludable que sólo será posible con la eliminación “ab orto” de los enfermos, de los deformes, de los minusválidos y de los inútiles. Allí los economistas previsores que querían evitar a las arcas del Estado la avalancha de hijos sin padre y a cargo de los presupuestos públicos provocada por la liviandad de la juventud inexperta y chochiloca. Allí los ultraístas de la igualdad, deseosos de avanzar un paso más en la destrucción de la familia en la que identificaban la fuente arcaica y nefasta de las desigualdades humanas. Allí los farmarredentores, que trafican con la salud de los cuerpos y con los cuerpos sin salud.
Allí también los expartidarios de Dios y las antiguas leyes que ahora parecen andar con prisas para independizarse de sí mismos alimentando el sueño prodigioso de una nación sin nacimientos y de una nacionalidad sin responsabilidades paternas.
Allí los partidarios de sustituir a la población de aquí con nuevos pobladores de allén acaso más ignorantes, pero con la indudable ventaja de resultar más baratos y ser menos exigentes que los provenientes del choco o del odiado entorno ibérico. Allí los revolucionarios que esperaban beneficiarse de la presencia de los nuevos pobladores para reventar el sistema mediante la acción callejera desbordada, o a través de la cosecha del voto de los descontentos y desinformados que son los que deciden a la hora de las tornas en todas las democracias problemáticas.
En aquél momento apoteósico, las diferencias entre todos ellos se difuminaron Un estremecimiento de hermandad recorrió los escaños de los triunfadores. Sus ocupantes, responsables de aquella victoria se fundieron en apretado abrazo. Un aura de amistad, contento y solidaridad envolvió a todos. ¡Se había aprobado la Ley Orgánica de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo!
martes, 9 de marzo de 2010
Estructura Social
La previa existencia de una sociedad estructurada permitió el triunfo de la Reforma Meiji (finales del s.XIX) que puso al Japón en los umbrales del mundo moderno pese a arrancar de una realidad feudal. Así mismo, una sociedad estructurada permitió a Bismark poner en práctica, en Prusia primero y en Alemania después, la reforma que hizo de la nación germana una potencia industrial pese a que partía de una economía de grandes propietarios rurales y de una realidad política que se juzgaba atrasada.
En cambio, la estructura social deficiente desvía de su objetivo las reformas necesarias. Tal es el caso de la reforma agraria de Porfirio Díaz que, por falta de integración territorial y de cohesión social y por el déficit de coherencia institucional, vino a crear latifundios más grandes y menos provechosos para el conjunto que las haciendas coloniales, ahondando la brecha entre el campo y la ciudad y generando tensiones que estallarían en la sangrienta Revolución Mexicana. Tal fue el caso, también, de la reforma de Perón para hacer de Argentina un país industrial, fracasada por la falta de integración del enorme territorio y por la demagogia oficial que acentuó la falta de cohesión social de los argentinos y agudizó el déficit de coherencia institucional al instrumentalizar el gobierno a los sindicatos. Venezuela está a punto de perder una oportunidad en la historia por lanzarse a una descomedida acción exterior cuando todavía tiene sin resolver su integración territorial y su cohesión social, y cuando está demoliendo la escasa coherencia institucional que aún perduraba tras décadas de corrupción democrática. La Historia de hoy en día nos brinda en la América de nuestra lengua ¡a 200 años de su Independencia!, en el África negra y en el mundo árabe los ejemplos más completos de Estados que cabalgan sobre sociedades desestructuradas que han nacido de substratos muy diferentes.
lunes, 8 de marzo de 2010
Mujeres
Un número creciente de mujeres consideran el periodo catamenial como una molestia humillante, y no faltan las que opinan que la regla es un estigma de la sumisión a la cual la naturaleza las somete. Esto hace posible pensar que la posibilidad comercial de eliminar farmacológicamente la menstruación sería recibida como una liberación por todas las que ya han aceptado su papel de hembras infecundas, como las obreras de la colmena.
La propaganda estética mientras tanto, prescribe novedosas soluciones contra la grasa y la celulitis, promete una figura remodelada y unas carnes firmes, todo esto sin dolor y sin riesgos. Se ofrece la cavitación como un recurso que no requiere cirugía. Se agrandan o se empequeñecen los pechos, las nalgas, la zona púbica, la cintura, la papada. Se rasgan los ojos, se amulatan los labios, se rehace el virgo para el novio exigente. Las destinatarias de esta publicidad y de estos servicios no son las mujeres envejecidas, ni las víctimas de algún accidente que tengan que reconstruir su cuerpo dañado por las heridas y los politraumatismos. Al contrario, son mujeres jóvenes, algunas de ellas auténticas bellezas. Son las dueñas de su cuerpo y se nota: se aman a sí mismas pero con un amor exigente y sin piedad.
Hay en toda esta feria como una melancolía de fondo. Un descontento del gremio mujeril consigo mismo, una inquietud por la perfección física que está muy lejos de la sosegada búsqueda de ese bien que es la propia belleza. La mujer actual parece haber aceptado su condición de activo que sufre depreciación en este gran supermercado en que hemos convertido la vida social.
lunes, 1 de marzo de 2010
Democracias Totalizantes
Y que conste que empleo la expresión “en gran parte”, porque incluso en el Derecho de los Estados totalitarios, se conserva una porción nuclear que permite organizar las relaciones entre los individuos y las de éstos con el poder de una manera aparencialmente justa a tenor de los principios rectores emanados de la jefatura personal (fascismos) o de la nomenclatura colectiva (comunismo). En materia de eficacia gubernativa, peor es la incoherencia que la injusticia.
Lo que distingue, pues, a los regímenes totalitarios, de otros que no lo son, no es su supuesta ineficacia o su abuso respecto a los aspectos básicos y elementales del Derecho que aseguran la convivencia material ordenada, sino el aspecto hipertrófico de su acción sobre otros sectores del cuerpo social. Dicha hipertrofia se traduce en una absolutización de lo político-público en detrimento de la libertad y de la responsabilidad de las personas y de los grupos que constituyen la fuente de lo político-social.
Si esto quedó perfectamente claro respecto al Nacionalsocialismo y al Socialismo real llamado comúnmente Comunismo, lo andado del XXI ha aportado un dato nuevo: las democracias tampoco están a salvo de la tendencia a la absolutización del poder. Cierto que el camino es distinto para los estados totalitarios “es radice”que para las democracias totalizantes, pero el resultado es parecido.
No deja de ser curioso que, por causas que no es del caso exponer, este fenómeno esté tomando en la España autonómica un carácter paradigmático. El Estado, o los micro Estados in fieri que son las autonomías, rebasan ampliamente el límite de los papeles que corresponden a los poderes públicos y asumen, a vista y paciencia de todos, las funciones que corresponden a la sociedad general y a los cuerpos intermedios a los cuales anula o instrumentaliza. Tal es caso de los sindicatos (subvencionados),de los partidos políticos (subvencionados) de las ONGs (subvencionadas), de las empresas de imagen (subvencionadas), de las Cajas de ahorro manipuladas, de los medios de comunicación con disimulado trato de entidad más favorecidas y de las familias de sangre sustituídas en sus roles por los poderes públicos . Y hay más.