¿Se puede comparar el
nacionalismo español con los nacionalismos de integración del XIX
que lograron la unificación del Reich Alemán (1870) y del Reino de
Italia 1871? Estos dos potentes nacionalismos dieron luz a entidades
que abarcaban toda una variedad de territorios que antes eran
independientes, y cuya presencia unificada rompió el equilibrio
que en su propio provecho habían establecido, Gran Bretaña, la
Francia de Luís Felipe de Orleáns y la Rusia del Zar. (Congreso de
Viena, 1805). Para entonces, el Reino de Portugal, segregado de
Galicia y cedido por el Rey de Castilla a su yerno Enrique de Borgoña
en 1097 llevaba nada menos que 703 años de existencia y el de
España, nacido en 1492 con la toma de Granada, poco más tres siglos
de andadura.
El nacionalismo español
surge como ideología los años treinta del pasado siglo XX: “Juntas
Castellanas de Actuación Hispana,”, “Juntas de Ofensivas
Nacional Sindicalista” y “Falange Española” y pronto, sin
madurar por separado, se fusionarán. Se definen anticapitalistas y
enemigos de la democracia liberal, contrarios a la lucha de clases,
corporativistas o sindicalistas. No rechazan la Republica como forma
de gobierno. Sin embargo, la dosificación de estos ingredientes no es
ni uniforme ni igualmente clara en todos. Por esa misma época se da
el pacto llamado Galeuzka, Galicia, Euzkadi y Cataluña, con un
planteamiento confederal, que es un verdadero ariete contra la
existencia de España
La Guerra Civil trae
consigo el parón del la maduración ideológica del nacionalismo
español, el exterminio de sus líderes. Paradójicamente, el dominio
de Franco agravará las cosas al ritualizar en un grito ¡una,
grande, libre! y en un vistoso uniforme todo el posible contenido
ideológico. El anecdotario es sangriento: José Antonio con 33 años
de edad es fusilado en prisión por sus captores; lo mismo que Ramiro
Ledesma Ramos a los 31 sin que hayan tenido oportunidad de intervenir
en la guerra. Sólo Onésimo Redondo cae a los 31 dando la cara
incautamente en una emboscada. Manuel Hedilla sucesor de José
Antonio es condenado a muerte (conmutada por destierro) por un
Consejo Militar que acepta todos los cargos en su contra. Le conocí,
cuando de vuelta de su destierro canario, desilusionado de toda
política, dedicaba todo su esfuerzo a ponerse a bien con Dios; Se
había opuesto, desde el primer momento a las represalias en la zona
nacional. Era un nacionalismo abocado a servir de bola de de billar
para destruir por carambola al carlismo foralista, y se prestaría,
como, Movimiento, a todos los mimetismos pragmáticos del Régimen