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martes, 25 de octubre de 2011

Nacionalismo Español


¿Se puede comparar el nacionalismo español con los nacionalismos de integración del XIX que lograron la unificación del Reich Alemán (1870) y del Reino de Italia 1871? Estos dos potentes nacionalismos dieron luz a entidades que abarcaban toda una variedad de territorios que antes eran independientes, y cuya presencia unificada rompió el equilibrio que en su propio provecho habían establecido, Gran Bretaña, la Francia de Luís Felipe de Orleáns y la Rusia del Zar. (Congreso de Viena, 1805). Para entonces, el Reino de Portugal, segregado de Galicia y cedido por el Rey de Castilla a su yerno Enrique de Borgoña en 1097 llevaba nada menos que 703 años de existencia y el de España, nacido en 1492 con la toma de Granada, poco más tres siglos de andadura.
El nacionalismo español surge como ideología los años treinta del pasado siglo XX: “Juntas Castellanas de Actuación Hispana,”, “Juntas de Ofensivas Nacional Sindicalista” y “Falange Española” y pronto, sin madurar por separado, se fusionarán. Se definen anticapitalistas y enemigos de la democracia liberal, contrarios a la lucha de clases, corporativistas o sindicalistas. No rechazan la Republica como forma de gobierno. Sin embargo, la dosificación de estos ingredientes no es ni uniforme ni igualmente clara en todos. Por esa misma época se da el pacto llamado Galeuzka, Galicia, Euzkadi y Cataluña, con un planteamiento confederal, que es un verdadero ariete contra la existencia de España
La Guerra Civil trae consigo el parón del la maduración ideológica del nacionalismo español, el exterminio de sus líderes. Paradójicamente, el dominio de Franco agravará las cosas al ritualizar en un grito ¡una, grande, libre! y en un vistoso uniforme todo el posible contenido ideológico. El anecdotario es sangriento: José Antonio con 33 años de edad es fusilado en prisión por sus captores; lo mismo que Ramiro Ledesma Ramos a los 31 sin que hayan tenido oportunidad de intervenir en la guerra. Sólo Onésimo Redondo cae a los 31 dando la cara incautamente en una emboscada. Manuel Hedilla sucesor de José Antonio es condenado a muerte (conmutada por destierro) por un Consejo Militar que acepta todos los cargos en su contra. Le conocí, cuando de vuelta de su destierro canario, desilusionado de toda política, dedicaba todo su esfuerzo a ponerse a bien con Dios; Se había opuesto, desde el primer momento a las represalias en la zona nacional. Era un nacionalismo abocado a servir de bola de de billar para destruir por carambola al carlismo foralista, y se prestaría, como, Movimiento, a todos los mimetismos pragmáticos del Régimen

viernes, 14 de octubre de 2011

El Hombre en la Naturaleza*



El hombre natural, que no ha llegado a percibir el tiempo como Historia, ni culminado el proceso de humanización, encuentra sus puntos de referencia en las regularidades directamente observables: el sol que marca el transcurso del año y la cadena de las estaciones; la luna en la sucesión de sus fases. Y, en conexión con ésta, la berrea, el parto de las hembras y el crecimiento de los rebaños; fenómenos que sumados al desarrollo humano desde la infancia a la senectud revelan el impulso incontenible de la vida bien que acechada continuamente por la muerte. Existen también pulsiones corporales, como la menstruación, que por la sangre derramada avala para las mujeres un prestigio semejante al de los guerreros, cosa que en general parecen ignorar los antropólogos, preocupados por encontrar una homosexualidad primordial que avale al movimiento gay, o por comunicar a los selváticos las posibilidades placenteras de la zona proctológica. Y quedan por último el peristaltismo intestinal y las pulsaciones del corazón que inspiran el salto rítmico de los varones sobre un mismo sitio, el batir del tantán y de todo rataplán que se ajusta al ritmo cardíaco. Chumba cachumba chumba. 

Para el hombre natural el ciclo sueño-vigilia es un todo indiferenciado. Los trasueños o reverías son el aglutinante que trasfunde en un solo amasijo los acontecimientos del mundo real y las figuraciones oníricas. Esto, se puede comprobar por la observación directa y leyendo la literatura misional no catequética, incluída la de Albert Schweitzer. Los misioneros aún no habían claudicado ante el buenismo, esa versión ignorantona y clerical del mito del buen salvaje de Rousseau. ¿No los habeis oído?: “ ¡Ellos me dan espiritualmente mucho más de lo que yo les puedo dar¡” Chumba, cachumba maracumbé, balé chun chun.

Pero reparemos en que una existencia así está vacía de percepciones verdaderamente humanas y carece de límites precisos. Por eso, el hombre natural tiende a hacer rutinas fijas e inamovibles del moldeado de barro, del trenzado de cestos o de nasas, de los tatuajes e incisiones corporales y de los bailes. Estos incluyen movimientos espasmódicos parasexuales aptos para producir paroxismos, colectivos; y sonidos elementales que comunican a los participantes sensaciones de unanimidad y poderío Esas rutinas resultan tanto más prestigiosas cuanto se da por sentado que son inmemoriales. Balín balé, pumba cayá., taca taca taca tacatá, chun chun balé.
* XX reunión del Club de Destin, Florida.

Megapoderes


El mundo de hoy funciona bajo el impulso de los megapoderes, entre los cuales la Unión europea es solo un proyecto, Rusia un prudente veterano y Turquía un paciente meritorio que lucha por encontrar su lugar como tapón del Mediterraneo Oriental.
Bajo el liderato informal pero efectivo de los Estados Unidos y del Reino Unido el Megapoder Anglo se extiende sobre las antiguas colonias blancas de Inglaterra: el Canadá, Australia, Nueva Zelanda que forman el núcleo de confianza. A su lado subsiste un aliado por vía de los intereses en juego como es la República Surafricana.

En la rivera opuesta del Pacífico formando ahora el núcleo más cmpo activo de transformación de toda la zona, se sitúa el Megapoder Chino que, abandonado el campo de la subversión, concentra todo su esfuerzo en impulsar su propia expansión comercial y demográfica, batel de doble bancada con le que se abre paso en las aguas que antaño fueron el límite de su secular aislamiento. 

El Megapoder Islámico, en sus inicios un club de beduinos con soberanía –en realidad señores espirituales y temporales de sus respectivos pueblos-, es ahora un conjunto de plutócratas que sacan provecho lo mismo del precio de los hidrocarburos que de la banca, la emigración activa o los préstamos personales y confidenciales a los Jefes de Estado. Su dualidad religiosa y temporal le permite tener actuaciones contradictorias y plantear tanto de forma manifiesta como solapada exigencias para las que no ofrece contrapartida alguna. Al Megapoder Islámico le ha surgido un rival en Al Qaeda que con sus prácticas de terror en realidad solo ha servido para despertar en Occidente a los perros dormidos. 

Con las megapotencias nada valen los sucedáneos. Reduciéndonos adrede a las dimensiones de la Piel de Toro, ni la conocida política de casas regionales subvencionadas en el extranjero, ni la ayuda solapada de los nuevos grupos antigringo de América del Sur pueden sustituir el apoyo de cualquiera o de varios de esos megapoderes, a la hora de emprender, por ejemplo, la tarea de partir a España por las líneas perforadas de las autonomías. Me baso -esto es obvio- en un planteamiento de escala según el cual ni España entera ni cada una de las Expañas por separado están en condiciones de constituirse en fuentes originarias de poder, cuanto más que la Península Ibérica ocupa desde el punto de vista geopolítico un puesto en sí mismo más comprometedor de lo que cabría imaginarse al observar la actitud desprevenida de sus habitantes y la incuria, improvisación y parasitismo de una parte de la partitocracia gobernante.

Glosa Maleva de la Chicha y el Nabo


La palabra chicha es de impreciso significado. Su sentido más corriente en las Américas, de donde es originaria, es la de bebida hecha de maíz fermentado, salvo en Chile donde llaman así a la sidra de manzana o a una bebida basta hecha con el mosto de la uva. Pero chicha tiene también el significado genérico de carne y gordura. Así, de una persona enjuta de cuerpo se dice que es “de pocas chichas”, lo cual, por asociación que no alcanzo a entender, se dice también de quienes se impacientan con facilidad.

El significado rey de la palabra chicha es el de pecho femenino. Esta acepción se origina en la palabra tzitzi, que en nahuatl, o nahoa, la lengua hablada por los aztecas que poblaron México y parte del istmo centroamericano, significa exactamente lo que hemos dicho. En algunos países de esa zona, a la nodriza se la llama chichigua, que es la transliteración castellana de tzitzihuatl, o lo que es lo mismo, “la mujer del pecho.” En castellano peninsular, chichi, derivación popular e infantil de chicha en su acepción de carne y de comida, ha pasado a significar el pubis que las adolescentes y las jóvenes suelen exhibir labro si la edad no les da para más, o afeitadito y tatuado si las primera malicias las impulsan a someterse a una labor de esa clase que disimule la incipiente hipertricia. A esta moda se la designa por la palabra “chichifresh” -mixta de español bozal y de pidgin english- que algunos transforman en “chichiflesh” destacando intencionadamente la alusión carnal. Se trata de una muestra más de la libertad de la mujer.
Con la expresión “ni chicha ni limonada”, que contrapone una bebida sana y popular como es la limonada, con otra desconocida, se designa a personas o cosas que por anodinas no se pueden clasificar con facilidad en categoría alguna. 

En cambio, en la expresión “de chicha y nabo” no se contraponen calidades sino que suman insignificancias. En efecto, si la chicha es para muchos una bebida despreciable o desconocida, el nabo es para todos una vulgar hortaliza de la familia de las crucíferas, sólo que dotada de una forma y firmeza que la hacen propensa al equívoco. Aunque una autoridad como don Francisco de Quevedo habla de batallas nabales asimilando al nabo con la parte más altiva de la recia anatomía masculina, lo “de chicha y nabo” va más bien por la carencia de prestigio culinario de ese humilde producto de la huerta. Se trata de una expresión que goza de un amplísimo campo de aplicación: hay ministros y ministras de chicha y nabo; famas y prestigios de chicha y nabo, sindicatos de chicha y nabo, ongs de chicha y nabo y revolucionarios de chicha y nabo. Etc. Etc.