En el país de Gulliver, que no es el nuestro, a cosas como la descrita la llamarían desprecio de sexo. O, por decirlo con el lenguaje oficialmente tenido por correcto, desprecio de género.
Entre sexo y género hay sus diferencias. Las primeras en apreciarlas, mucho antes de que lo hicieran Chiquito de la Calzada o el Dr. Grisolía, y antes, incluso, que el propio Dr. Marañón, fueron las damas inglesas de la época de la Reina Victoria. Las mismas señoras que recomendaban a sus hijas que la noche de bodas cerraran los ojos y pensasen en Inglaterra.
El salto de la palabra sexo a la palabra género tampoco se ha hecho de rositas, porque de género, no de sexo, vienen palabras como degeneración, degenerado y degenerante y degenerativo que no pertenecen al léxico oficialmente correcto, sino todo lo contrario
El agujero negro y la sota de bastos.- “Si no tomas precauciones ¿Sabes quién actúa? El herpes genital, la gonorrea, la sífilis, el sida, la candidiasis… Y te puedes encontrar con un embarazo no deseado…Protéjete.”
Lo dice la propaganda institucional.
Relea el curioso lector esa oficial advertencia metemiedo y verá que resulta mas bien jocosa, como de biología alternativa y un tanto guarra, porque da a entender que el bebé contra el cual hay que protegerse puede ser un engendro originado en la actuación conjunta del virus herpético, de la Neisseris Gonorrhoea, del Treponema pallidum, del retrovirus de la inmunodeficiencia humana adquirida y de la Monilia candidia.
Con muchos menos motivos que los expuestos en el metemiedo oficial, el Presidente Azaña hubiera exclamado “¡Qué raza!” como hizo al pasar revista a una cuerda de encanijados reclutas durante la guerra española. Fue en Vicálvaro, si mal no recuerdo, pues yo cito de memoria como Santa Teresa, Henry Landrú y el General Franco.
Inventos no encontrados y que la humanidad debía reclamar “con audacia cívica.”- 1º El aborto por el sobaco. 2º El empleo sexual de la trompa de Falopio. 3º El árbol de Navidad con dispositivo letal para eliminar niños de aquí para hacer un poco de sitio a los de las pateras, y echar después la culpa al Papa. 4º Los tatuajes vivos de animales, sobre todo reptiles y otras sabandijas, que en un momento dado pudieran refugiarse, como en su guarida, en los agujeros íntimos del cuerpo, especialmente en el hoyo nueve y en el diez, pase a que están tan concurridos. Y aquí me paro porque no quiero seguir dando ideas.
Comprensión cultural.- Ciertos ritos antiguos irradiaban bárbara grandeza. ¿Quién es capaz de imaginar sin llegar a emocionarse, el cadáver del capitán vikingo ardiendo en el vientre de su nave convertida en llameante pira que iluminaba con sus resplandores el ascenso del héroe hacia un cielo encendido de auroras boreales?
Y viniendo a tiempos pasados pero más cercanos a nosotros ¿Quién podría permanecer indiferente ante el cuerpo enturbantado y engalanado del brahmán difunto que en la India prebritánica ardía sobre fúnebre lecho construído con leños de perfumado sándalo? Era a la vez un espectáculo fuerte y edificante ver cómo las llamas consumían el cadáver del prócer, acompañado tan solo por su amante viuda –o viudas-, humanitariamente sedada –o sedadas- para el trance con pócimas soporíferas completamente naturales y carentes de contraindicaciones y efectos secundarios.
Pregunta obligada.- ¿Por qué habla de India prebritánica?
Respuesta obligada a la pregunta obligada. Porque con la intromisión colonial e imperialista de los británicos, la costumbre de quemar a las viudas hubo de caer en desuso.
Ritos de hoy.- Los ritos de hoy son cutres y parecen malamente improvisados. Así, las cenizas resultantes de la incineración humana están reclamando un marco mucho más digno, más new age o más esotérico que el simple espolvoreo.
Pregunta obligada.- ¿Cúal es ese marco que a vuestra merced le parece tan apropiado?
Respuesta arcaizante.- El Altar de los Antepasado en el aposento de los Padres, o el Rincón de los dioses Manes en una esquina umbrosa del jardín familiar, como en la antigua Roma.
Allí, en los días fastos, los claros varones de la estirpe, cubierta la noble cabeza con un lienzo ritual, en la mano derecha un puñado de habas sagradas, harían libaciones de vino, sangre y miel; y las púberes canéforas, después de cubrir el suelo con pétalos de rosa y hojas de laurel, ofrecerían primorosas cestitas llenas de pencas de acanto, que era el nombre con que entonces se conocía el cardo.
Derechos de los animales.- Mensaje de la “Universal League for free biological out put.” El objeto de esta liga fue inicialmente reivindicar ante los poderes públicos el derecho de los perros a defecar en la vía pública siempre que sus amos recogieran el “biological out put.” Ahora opinan los de la League que este derecho debía ser extendido a los seres humanos de cualquier edad, clase social, raza, religión o preferencia sexual, siempre que el propio interesado, un compañero o compañera, amigo o amiga, el voluntario de alguna ONG, un asistente social o, en el futuro, un robot, recoja dicho “out put” inmediatamente después de que se produzca.
Objeción obligada.- Entiendo que lo haga el perro que es animal. ¡Pero el hombre! ¡francamente me parece demasiado!
Respuesta obligada a la objeción.- Si el perro es animal; el hombre también. ¿Por qué no habrían de tener el uno y el otro los mismos derechos?
¡Fuera el Burka!.- Se quiere liberar a las mujeres afganas del burka que oculta sus encantos y es símbolo de la opresión de que son objeto. Pero va a ser imposible que abandonen sin más una prenda avalada por los siglos, y que, encima, brinda a la piel protección eficaz y barata frente a las inclemencias de un clima feroz y en un país en el cual, fuera de las hijas preferidas y de las esposas favoritas de los Señores de la Guerra, ninguna mujer tiene suficiente dinero para comprar cremitas de aloe vera o de aloe barbadensiss que le conserven la elastina y las hagan deseables a quienes las miren.
En este orden de cosas, la ONG “Modistos por el Progreso del Desnudo Sostenible y la Liberación de la Mujer abusivamente vestida” ha propuesto la fabricación masiva, y por lo tanto barata, de burkas de materiales acrílicos estudiadamente inadecuados a las condiciones climatológicas del Afganistán. El lanzamiento comercial de los nuevos burkas sería acompañado de una campaña de desprestigio contra los talleres artesanos locales que vienen confeccionando dichas prendas en tejido de algodón desde hace varios siglos y sin ningún sentido del progreso.
Con la fabricación de burkas con el nuevo material acrílico se conseguirán dos objetivos. Primero, que sean las propias mujeres afganas las que rechacen por sí mismas esa prenda tradicional que nunca habrían pensado deshechar mientras les resultara cómoda y apropiada al clima. Segundo, que al hundirse la pequeña industria afgana de la confección de burkas de algodón, que hasta ahora cubría el 99.90 % de las ventas, los intereses de los barbudos fabricantes dejarán de presionar injustamente sobre la libre decisión de las mujeres afganas, ansiosas –cómo no-, de alcanzar la libertad de que ya gozan sus hermanas occidentales con gran regocijo de los hombres que siempre piensan en lo mismo.