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jueves, 20 de julio de 2006

El Perol de las Albondiguillas

El varón humillado.-Una parábola simbólica de la humillación del varón es el anuncio de Vuitton en el cual una biutifulez de calendario aparece montada a horcajadas sobre un varón al cual ni siquiera se le puede apreciar la cara.

En el país de Gulliver, que no es el nuestro, a cosas como la descrita la llamarían desprecio de sexo. O, por decirlo con el lenguaje oficialmente tenido por correcto, desprecio de género.

Entre sexo y género hay sus diferencias. Las primeras en apreciarlas, mucho antes de que lo hicieran Chiquito de la Calzada o el Dr. Grisolía, y antes, incluso, que el propio Dr. Marañón, fueron las damas inglesas de la época de la Reina Victoria. Las mismas señoras que recomendaban a sus hijas que la noche de bodas cerraran los ojos y pensasen en Inglaterra.

El salto de la palabra sexo a la palabra género tampoco se ha hecho de rositas, porque de género, no de sexo, vienen palabras como degeneración, degenerado y degenerante y degenerativo que no pertenecen al léxico oficialmente correcto, sino todo lo contrario

El agujero negro y la sota de bastos.- “Si no tomas precauciones ¿Sabes quién actúa? El herpes genital, la gonorrea, la sífilis, el sida, la candidiasis… Y te puedes encontrar con un embarazo no deseado…Protéjete.”

Lo dice la propaganda institucional.

Relea el curioso lector esa oficial advertencia metemiedo y verá que resulta mas bien jocosa, como de biología alternativa y un tanto guarra, porque da a entender que el bebé contra el cual hay que protegerse puede ser un engendro originado en la actuación conjunta del virus herpético, de la Neisseris Gonorrhoea, del Treponema pallidum, del retrovirus de la inmunodeficiencia humana adquirida y de la Monilia candidia.

Con muchos menos motivos que los expuestos en el metemiedo oficial, el Presidente Azaña hubiera exclamado “¡Qué raza!” como hizo al pasar revista a una cuerda de encanijados reclutas durante la guerra española. Fue en Vicálvaro, si mal no recuerdo, pues yo cito de memoria como Santa Teresa, Henry Landrú y el General Franco.

Inventos no encontrados y que la humanidad debía reclamar “con audacia cívica.”- 1º El aborto por el sobaco. 2º El empleo sexual de la trompa de Falopio. 3º El árbol de Navidad con dispositivo letal para eliminar niños de aquí para hacer un poco de sitio a los de las pateras, y echar después la culpa al Papa. 4º Los tatuajes vivos de animales, sobre todo reptiles y otras sabandijas, que en un momento dado pudieran refugiarse, como en su guarida, en los agujeros íntimos del cuerpo, especialmente en el hoyo nueve y en el diez, pase a que están tan concurridos. Y aquí me paro porque no quiero seguir dando ideas.

Comprensión cultural.- Ciertos ritos antiguos irradiaban bárbara grandeza. ¿Quién es capaz de imaginar sin llegar a emocionarse, el cadáver del capitán vikingo ardiendo en el vientre de su nave convertida en llameante pira que iluminaba con sus resplandores el ascenso del héroe hacia un cielo encendido de auroras boreales?

Y viniendo a tiempos pasados pero más cercanos a nosotros ¿Quién podría permanecer indiferente ante el cuerpo enturbantado y engalanado del brahmán difunto que en la India prebritánica ardía sobre fúnebre lecho construído con leños de perfumado sándalo? Era a la vez un espectáculo fuerte y edificante ver cómo las llamas consumían el cadáver del prócer, acompañado tan solo por su amante viuda –o viudas-, humanitariamente sedada –o sedadas- para el trance con pócimas soporíferas completamente naturales y carentes de contraindicaciones y efectos secundarios.

Pregunta obligada.- ¿Por qué habla de India prebritánica?

Respuesta obligada a la pregunta obligada. Porque con la intromisión colonial e imperialista de los británicos, la costumbre de quemar a las viudas hubo de caer en desuso.

Ritos de hoy.- Los ritos de hoy son cutres y parecen malamente improvisados. Así, las cenizas resultantes de la incineración humana están reclamando un marco mucho más digno, más new age o más esotérico que el simple espolvoreo.

Pregunta obligada.- ¿Cúal es ese marco que a vuestra merced le parece tan apropiado?

Respuesta arcaizante.- El Altar de los Antepasado en el aposento de los Padres, o el Rincón de los dioses Manes en una esquina umbrosa del jardín familiar, como en la antigua Roma.

Allí, en los días fastos, los claros varones de la estirpe, cubierta la noble cabeza con un lienzo ritual, en la mano derecha un puñado de habas sagradas, harían libaciones de vino, sangre y miel; y las púberes canéforas, después de cubrir el suelo con pétalos de rosa y hojas de laurel, ofrecerían primorosas cestitas llenas de pencas de acanto, que era el nombre con que entonces se conocía el cardo.

Derechos de los animales.- Mensaje de la “Universal League for free biological out put.” El objeto de esta liga fue inicialmente reivindicar ante los poderes públicos el derecho de los perros a defecar en la vía pública siempre que sus amos recogieran el “biological out put.” Ahora opinan los de la League que este derecho debía ser extendido a los seres humanos de cualquier edad, clase social, raza, religión o preferencia sexual, siempre que el propio interesado, un compañero o compañera, amigo o amiga, el voluntario de alguna ONG, un asistente social o, en el futuro, un robot, recoja dicho “out put” inmediatamente después de que se produzca.

Objeción obligada.- Entiendo que lo haga el perro que es animal. ¡Pero el hombre! ¡francamente me parece demasiado!

Respuesta obligada a la objeción.- Si el perro es animal; el hombre también. ¿Por qué no habrían de tener el uno y el otro los mismos derechos?

¡Fuera el Burka!.- Se quiere liberar a las mujeres afganas del burka que oculta sus encantos y es símbolo de la opresión de que son objeto. Pero va a ser imposible que abandonen sin más una prenda avalada por los siglos, y que, encima, brinda a la piel protección eficaz y barata frente a las inclemencias de un clima feroz y en un país en el cual, fuera de las hijas preferidas y de las esposas favoritas de los Señores de la Guerra, ninguna mujer tiene suficiente dinero para comprar cremitas de aloe vera o de aloe barbadensiss que le conserven la elastina y las hagan deseables a quienes las miren.

En este orden de cosas, la ONG “Modistos por el Progreso del Desnudo Sostenible y la Liberación de la Mujer abusivamente vestida” ha propuesto la fabricación masiva, y por lo tanto barata, de burkas de materiales acrílicos estudiadamente inadecuados a las condiciones climatológicas del Afganistán. El lanzamiento comercial de los nuevos burkas sería acompañado de una campaña de desprestigio contra los talleres artesanos locales que vienen confeccionando dichas prendas en tejido de algodón desde hace varios siglos y sin ningún sentido del progreso.

Con la fabricación de burkas con el nuevo material acrílico se conseguirán dos objetivos. Primero, que sean las propias mujeres afganas las que rechacen por sí mismas esa prenda tradicional que nunca habrían pensado deshechar mientras les resultara cómoda y apropiada al clima. Segundo, que al hundirse la pequeña industria afgana de la confección de burkas de algodón, que hasta ahora cubría el 99.90 % de las ventas, los intereses de los barbudos fabricantes dejarán de presionar injustamente sobre la libre decisión de las mujeres afganas, ansiosas –cómo no-, de alcanzar la libertad de que ya gozan sus hermanas occidentales con gran regocijo de los hombres que siempre piensan en lo mismo.

miércoles, 19 de julio de 2006

Calle

Es un término ambiguo, el de calle. Lo mismo dice de un espacio de terreno en forma de cinta y habilitado para el tráfico dentro del perímetro de una ciudad, que expresa el modo imperativo de la tercera persona del singular del verbo callar.
Y callar lo mismo alude a cortar toda emisión de sonido un instrumento, que cesar la voz humana, el canto de los pájaros, el balar de la oveja o el croar de la rana
Explícito es, en cambio, el lema escrito sobre la camiseta de ese joven padre de familia que empuja, con aire aburrido, el cochecito de su nene mientras su mujer ufanea a su lado.”Cállate la boca”, dice el lema en letras negras sobre el fondo colorado de la camiseta. Se me antoja extraña esa forma de decir. Extraña y sugerente. Pudo haber dicho “Cierra el pico” y me hubiera llamado menos la atención.
Pero ese “cállate la boca” con su pronombre enclítico y referido al órgano de la fonación y de la manduca me hace pensar que quien lo escribió imagina la boca como un dispositivo inseparable pero de alguna manera independiente de quien lo usa. Exactamente como la bragueta a cuyo usuario se le puede decir con aire confidencial y urgente “ciérrate la bragueta”, o “abróchate la portañuela” si ésta lleva botones y coincide que el descuidado es un iberoamericano. O, puestos a tomar la cosa a broma, como cuando se hace notar al afectado que “está la botica abierta y el boticario dormido”. Es como si se pensase que la boca es un esfínter incontinente que puede ponerse a funcionar por su propia cuenta y al menor descuido.


Tengo, pues, que preguntarme el porqué de ese lema que expresa de forma genérica un mandato de silencio universal. Y me pongo a imaginar que a toda la gente le da por obedecer y va por la calle a la chita callando y que las pocas moscas de este verano están desoladas porque no hay boca en la que puedan entrar. Y; puesto también a indagar el motivo que pueda tener esa orden carente de destinatarios concretos que pone punto en boca a todo quisque, vengo a caer en la cuenta que, de los muchos y variados usos que se puede dar a la boca, el más difícil es el de la comunicación a la que, no obstante, parece estar destinada.
Basta observar lo que sucede en el mundo que nos rodea para enterarse de que la boca, como instrumento de fonación, se emplea mayormente para desahogarse y no propiamente para comunicarse con los demás. Para la mayoría del personal parlante el número más atractivo que puede representarse con la boca es “cantar las cuarenta” a quien sea, pero especialmente “al lucero del alba”. Acontece que la comunicación oral es una función inteligente en la cual entran numerosas variables, tanto respecto al interlocutor como a uno mismo, y de solo pensar en esa dificultad le entra a uno la pereza.
Así que es fácil llegar a comprender las razones por las cuales hay poca gente dialogante y pocos buenos conversadores. Dialogar, conversar, platicar, no son hijos de la improvisación sino de hábitos cuidadosamente cultivados, entre ellos el de la atención a lo que se escucha y el de la observación de lo que se ve. Así que el “cállete la boca” tiene su sentido porque la comunicación verbal no siempre llega a ser tal y se queda, como diría Teresa de Avila, en ruido de latas , o como diría tía Lupe, en cacareo de gallinas cluecas
Menos mal que existen otras formas de comunicación. Allí está la expresión gestual. Los educadores han descubierto que los niños chicos aprenden con más facilidad el lenguaje de los sordomudos que se basa en gestos, que el basado en la emisión de sonidos articulados para formas palabras, oraciones y discursos audibles. Y así tengo a mi nietecita de Dallas, pasando del inglés al español con velocidad pasmosa y completando las expresiones a las que no llega con su medialengua, con gestos del lenguaje de los sordomudos.

Pero sin llegar a esos extremos, existen una serie de gestos y actitudes del cuerpo, de la cara y de los miembros que resultan perfectamente inteligibles. Allí, en la calle también, a mitad de la manzana, me sorprende la expresión de alegría y de triunfo de la chica aquella que lleva las orejitas vendadas. Sin duda las tenía de soplillo y se las ha arreglado un hábil cirujano plástico. Va la criatura feliz y pimpante como un cachorro retozón. No necesita palabras para expresar su satisfacción. Esta le rebosa y la rebasa. Comunica la muchacha, con su actitud y su expresión, un mensaje elemental que todos sabrían interpretar. Ha dado un paso importante para completar el programa iconográfico que ella ha ideado sobre su propio físico, y eso se nota no sólo por el vendaje de las orejas sino por esa anticipada plenitud de cosa lograda que se adivina a través de su mirada. ¡No es para menos, amigo! -exclamo para mis adentros- que, si bien la vulgaridad y la
decrepitud humanas adquieren a veces presencia aplastantes en nuestras calles, la búsqueda de la belleza, la capacidad de descubrirla y el anhelo de poseerla son rasgos muy característicos del tiempo en que vivimos.¡Tres hurras por la chica de las orejas vendadas! Detrás de la belleza está la Belleza y junto a ésta, la Verdad ; por eso hay quien dice que la experiencia estética aparece estrechamente relacionada con las situaciones más decisivas de la vida humana.

Pero ¿ y la fealdad? ¿y la degradación física? A la vista están, y en la calle también. Sus representantes se exhiben, tratan de conmover al viandante e inducirlo a que se desprenda de las monedas de cobre que son como la cascarilla molesta y hedionda del orgulloso Euro. A la miseria, miseria. A los recortes humanos reclutados organizadamente en los rincones más miserables de la Europa de la ampliación, corresponde la calderilla que hace bulto en nuestros bolsillos.

En el aparcamiento, a la entrada donde el busto del Padre Donosti luce su prognatismo y su tonsura, al pie casi de las máquinas de cobro automático, aguarda, estorbando el paso, la estampa lamentable de la mendiga o del mendigo de turno, mendaces siempre por necesidades del guión. Yacen a ras del suelo, con un rictus suplicante, humillado y extranjero en sus caras, testigos casi inertes de la expendición de tickets y oyentes perpetuos del tintineo de las monedas devueltas o deglutidas por la máquina. Cuando el sol se aprieta los machos y el aire anda por allí soliviantando corrientes, de la escalera de acceso al aparcamiento se desprende una vaharada de extracto seco de materia orgánica. Su composición es conocida: urea, ácido úrico, creatina, creatinina, amoníaco, ácido hipúrico, fosfatos, oxalatos, uratos, bilirrubina, a los que se añaden vestigios de líquidos orgánicos menos honestos que la meada y trazos de lúpulo procedente de cervezas baratas. Orina pura.
Encima del amplio subterráneo que acoge a los coches, hay un bello y pequeño jardín con estanque y un rótulo en vascuence que parecería escrito en yudeo-espaniol: Santa Katalina Plaza. Por el carril de bicis pasan estas con ímpetu de vaquillas mecánicas. Es la calle.

jueves, 13 de julio de 2006

Acerca del Nacionalismo Español

El nacionalismo español está hoy fragmentado en pequeños partidos de presencia imperceptible en nuestro sistema electoral. A ese nacionalismo parece atribuirse, con cierta ligereza y con sobrentendidos casi siempre peyorativos, el origen mismo de España como entidad política en el concierto de las naciones. Pero en realidad ¿que tiene que ver históricamente ese nacionalismo testimonial con los grandes nacionalismos de integración que tan importante papel desempeñaron a finales del siglo XIX en la formación y consolidación de Estados como el alemán y el italiano, sin duda dos de los principales Estados de la Europa de hoy?

Llamamos grandes nacionalismos de integración a aquellas posiciones ideológicas, culturales o de activismo político que, basándose en la ufanía de lo que se tiene en común y en la exaltación de los orígenes reales o supuestos de los grupos considerados, sirve o pretende servir, de cauce para una identidad colectiva mayor, satisfaciendo tanto la necesidad de afirmación de los individuos del común como la voluntad de poder de la minorías dirigentes.

Pues bien, conviene llamar grandes nacionalismos de integración a estos nacionalismos porque buscaban la unificación de grandes extensiones territoriales habitadas por colectividades humanas identificables en su relativa semejanza; numerosas, pero disgregados políticamente y diferenciados entre sí culturalmente aunque sin llegar a formas contrapuestas. Estas diferencias eran especialmente hondas en Alemania, no solo por las diversas tradiciones políticas, y por variedades idiomáticas y dialectales nada despreciables, sino por la divisiones religiosas entre protestantes y católicos, o, lo que es lo mismo, entre Iglesias Nacionales sujetas a los Estados particulares y la Iglesia Católica o Universal de disciplina apostólico-romana.

En Italia, menos las divisiones religiosas, se daban parecidas diferenciaciones en lo cultural y en lo idiomático, sin contar las divergencias marcadas por la historia entre el Norte, el Sur y el Centro de la península itálica.

Importa destacar que los grandes nacionalismos de integración buscan los trazos comunes; refuerzan, o trenzan cuando es necesario, los ligamentos; calculan el común denominador; descubren las convergencias posibles y las coincidencias fácticas; exploran los vasos comunicantes y los hilos conductores; minimizan las diferencias interpretándolas como complementariedades; elevan el horizonte común a una perspectiva de poderío, solidaridad social, riqueza, fraternidad, prestigio, que serán realidades cuando la unión se logre. Sobre esta base ideológica se unificaron Italia y Alemania,. en 1961-1870 y 1871, respectivamente.

Los grandes nacionalismos de integración necesitan patrones a los cuales ajustarse. Estos patrones deben cumplir con la doble exigencia de ser a la vez ideales y programáticos. Para los alemanes del siglo XIX, el patrón fue el reinado de Carlomagno. Para los italianos, de ese mismo siglo, era el recuerdo de Roma y la gloria artística y cultural del Quattrocento, aunque la floración de éste se hubiese dado en una Italia fraccionada.

Hay que hacer un último hincapié: los grandes nacionalismos de integración son fundamentalmente constructivos. Tratan de edificar realidades políticas complejas y grandes sobre una realidad cultural poderosa pero disgregada a la cual precisamente los nacionalismos ponen en valor político.

Pero acontece que al lado de estos ejemplos paradigmáticos que son el Estado Alemán y la Italia unificada, surgidos a finales del siglo XIX, otros grandes Estados de Europa han encontrado su unidad en un contexto distinto y no deben su existencia a los grandes nacionalismos de integración. Estos Estados son España, Portugal, Inglaterra y Francia.

De los cuatro, Francia tiene connotaciones específicas porque el concepto de Estado-Nación, que eclosiona con la Revolución Francesa, lo hace actuando en el seno de una realidad previa: la unidad básica cultural y administrativa conseguida ya por la Monarquía del Antiguo Régimen

Pero volvamos al caso de España que es la que de momento nos interesa directamente. Sucede, decíamos, que el Reino de España es un producto del Antiguo Régimen. Nace, de hecho en la época de Carlos I. ¿Nos atrevemos a llamar Reino de España a la España de Fernando e Isabel, unida sólo y todavía por vinculaciones medioevales? En todo caso, conviene recalcar que la España que surge bajo Carolus Caesar, no debe su existencia a ningún partido nacionalista o a ningún movimiento cultural de esa tendencia, sino a decisiones políticas tomadas por quien podía tomarlas en una época en la cual ni el demos ni el sufragio existían en su sentido actual. Los partidos nacionalistas, como los movimientos culturales de esa inspiración, son producto propio de una época, el romanticismo, en la cual el conjunto de la población -y no solo los notables o primates-, comienza a tener importancia política y cuando la instrucción empieza a ser un reto que los Estados asumirán como propio. Recalcando, el empuje a la unidad por demás sui generis que España logra, no procede de ningún partido político ni de ningún movimiento cultural propiamente dicho, aunque la unanimidad de los juristas y demás curiales le sirva ciertamente de sólido soporte teórico. En el nacimiento de España, no hay partidos nacionalistas; y no se trata de decir que estos no acudieron a la cita, sino sencillamente que no pudo haberlos y por eso tampoco pudieron estar presentes.

Reparemos en un hecho: las formaciones que pueden merecer el nombre de nacionalismo español surgen con retraso de siglos respecto a la existencia de España y tardíamente también respecto al calendario europeo de los grandes nacionalismos de integración.

Refresquemos un poco la memoria. Las “Juntas Castellanas de Actuación Hispánica surgen en 1931, las“Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista”,también en 1931.Falange Española, en 1933. De sus fundadores, cuya influencia es vital para cualquier organización, todos morirían en el año 1936: uno en combate, los otros dos, pasados por las armas en las cárceles de la república.

Incluso una iniciativa intelectual, la revista “Acción Española”, a mi juicio la de más calidad intelectual en su sector, surge en 1931, nada menos que a ¡23 años, veintitrés! de la fundación de “L ´Action Française”, su modelo.

Para cuando surgieron estas formaciones nacionalista españolas, los grandes nacionalismos de integración, que tan eficazmente habían funcionado en Europa, logrando formar en las últimas décadas del siglo XIX, grandes y potentes estados nacionales como Alemania o como Italia, ya habían sido sustituidas por formaciones muy distintas en su fondo y en su operatividad. Fue el fenómeno de la aparicion de los nacionalismos agresivos o de expansión –el Fascismo y el Nacional Socialismo-, en los cuales, las ideologías de refuerzo e incluso los espejismos de enganche habían tomado importancia singular desplazando a un segundo o tercer término los sentimientos y las actitudes adunantes propios de los nacionalismos de integración. Parafraseando a Ernesto Eco, podríamos decir que de la rosa inicial de los nacionalismos de integración europeos, en las décadas de los veinte y los treinta del siglo XX, cuando nacen los nacionalismos españoles, solo quedaba ya el nombre.

Pero, junto al nombre -y acaso el perfume desvaído de la rosa-, quedan también en el aire algunas preguntas ¿Qué fue, pues, el nacionalismo español?¿Que diferencia y qué semejanzas tiene con los nacionalismos de expansión que fueron sus contemporáneos en Europa?

lunes, 10 de julio de 2006

Prosas Chinfónicas

Las palabras expresan los pensamientos y los sentimientos personales. Pero, además, repetidas con insistencia, gobiernan los pensamientos y los sentimientos de las colectividades. Por eso debemos tener mucho, muchísimo cuidado con ellas. Debemos decir lo que queremos decir y no otra cosa; ni por más ni por menos. E insistir en aquello que queremos que sea oído por todos, para que todos puedan repetirlo a su vez...

Coro: ¡Eres un filósofo!

-Para conseguir este objetivo, y teniendo en cuenta que no todo lo que uno quiere decir está en los diccionarios, yo acostumbro hacer pequeñas modificaciones en la estructura de las palabras para añadir a su sentido primero y acordado, el que viene como principal en el diccionario, alguna pizca traviesa que enriquezca su significado, estimule la imaginación y enriquezca el ejercicio de la conversación

Coro: ¡muy bueno lo tuyo!

-El truco que más utilizo, por fácil y eficaz, es el de la repetición de sílabas. Pedantescamente lo he llamado en alguna ocasión con el nombre de aliteración semántica intencionada. No es preciso añadir que los éxitos mayores de esta original modalidad de comunicación los he conseguido con los niños: mis hijos cuando eran pequeños, mis sobrinos nietos ahora.

Una voz reivindicativa y retadora:¡ Y de los adultos, qué!

-De los adultos prescindo, salvo conocidas excepciones como los esposos De Laurentis, el doctor Fernández Braña y hasta el mismo Assad Baruch que, con toda su solemnidad judía es un cachondo mental aunque a veces consigue ocultarlo. Pero, en general, no cuento con los adultos porque, o creen que se las saben todas, o se sienten desorientados y se niegan a entrar en el juego.

Coro: ¡sabia medida frente a los que no colaboran!

-La verdad es que tampoco es necesario asentir ni consentir en estos juegos para ser amigos míos y estar de broma cuando hace al caso Tal sucede con el doctor Pérez Urdangarín con el que suelo sostener amistosos y amenos parlamentos más de acuerdo que de disenciones. O con Iñigo y Begoña, con Águeda o Cristina, de rápidos chispazos dialécticos. O con el caballeroso José Luis, de palabra fácil y enriquecedora o con mi señorito, irónico,informado, vivaz e inteligente. Tengo también amigos seriotes con los cuales me divierto mucho cuando llega la ocasión, como Emil von Xylander o el Doctor Iribarnegaray, el peruano.

Coro: ¡así da gusto!

-Y muchos otros con los que hablo de la rana meridional, de toros, de vinos, de armas, de guerras de ayer y de hoy y hasta de política, pero con cuidado y respeto.

Coro: ¡eso se llama democracia, tolerancia y universalidad, sí señor¡

-Así, que volviendo al cuidado que se debe tener con la palabras, para mí no es igual decir tengo que pagar que tengo que papagar. Este último vocablo, enriquecido con un doblete de su sílaba inicial, añade un matiz familiar al vulgar acto de satisfacer un precio por medio del dinero. He dicho a los niños que papagar es pagar con el dinero de papá. De allí surgen nuevos vocablos ideados por los propios chavales a imitación de mis propuestas.

Coro (con irreprimible entusiasmo): ¡Que lo digas! ¡Que lo digas!

-Así, mamagar sería pagar con el dinero de mamá. Esta palabra arrastra, además, una derivación ideológica y adventicia que hace referencia al acto de mamar considerado desde el punto de vista de la posibilidad de atragantarse, lo cual tiene aplicación amplísima en el ámbito de la política y otros juegos malabares. Claro que por este camino se puede llegar a muchos lugares no pensados y a muchas palabras no inventadas todavía. A veces, el ingenio con que algunos profesionales consiguen rescatar a la publicidad de la vulgar condición de su ejercicio, nos da la satisfacción de sorprendernos con algo parecido. Tal sucede con aquello de los pezqueñines. No pescar ni comprar pezqueñines. Todo un hallazgo al servicio del conservacionismo medioambiental .

Coro (vibrando de entusiasmo): ¡Eres un genio!

-Hablando de política, la demomocracia sería, por la alusión apenas velada al dios Momo, esa democracia payasa o carnavalesca, a que nos quieren acostumbrar algunos. Y no hace falta señalar.

Coro:¡No te cortes¡

-Y la memocracia sería un término equívoco que lo mismo designaría a la democracia de los memoriosos que nunca olvidan la dictadura, que la democracia que ponen por obra los memos.

Coro: ¡Eso!¡Eso!

-En otras ocasiones es la propia deriva del idioma la que lleva a resultados sorprendentes. Ya es coincidencia que un ministro homosexual se apellide Zerolo, y que un banquero importantísimo se apele Botín. El término zerolo o cerolo es uno de las más de seiscientas palabras que designan en español transatlántico a los cultivadores de la opción homosexual.¡Qué riqueza léxica!

Coro, mientras aplauden tímidamente tres de cada cuatro concurrentes españoles, se oye una voz solitaria que grita con acento argentino: ¡Qué grande sos!

-No quisiera abrumaros con pormenores. Pero la farmacopea y la química brindan también grandes oportunidades para enriquecer al idioma con nuevas malicias. No os quiero describir el interés que provocan entre la chiquillería titulaciones como 3,4,5 – trimetoxibenzilpiperacina, que divierte como un trabalenguas y al mismo tiempo acerca a la ciencia química y al baile sincopado. ¡Probad vosotros!

Coro, al comienzo con vacilación, después, con verdadero entusiasmo ovacional:¡Tres! ¡Cuatro! ¡Cinco! ¡Tri-metoxi-benzil-piperacina! Pronto el jaleo se convierte en baile. Y la titulación coreada invade el ámbito. El orador continúa, pero su voz casi no alcanza a hacerse oír:

-El campo de las palabras nuevas para conceptos nuevos es ingente hoy en día, y no por eso debe ser confundido con indulgente, ni con insurgente, o con indigente ni mucho menos con detergente. Debían los ministerios de la transformaciones en curso poner a la imaginación y al libre decir en el poder. Y ya que idearon una nueva clase de unión jurídica entre homólogos, en lugar de emplear una palabra retrógrada, casposa, fascista, machista, imperialista y obsoleta como es la de matrimonio, ¿por qué no se decidieron por la palabra homoseximonio que es de nueva acuñación y describe con veracidad la nueva situación?

Coro (moviéndose al unísono): ¡Tres! ¡Cuatro! ¡Cinco! ¡Tri-metoxi-benzil-piperacina! ¡Tri-metoxi-benzil-piperacina!

-Recuerdo ahora que un día en que habíamos comenzado a hablar de los huevos fritos terminamos, por deriva de la chiquillería, hablando del lugar remoto a que hace referencia el criollo cuando dice “allá donde el diablo se rascó los güevos”. De deriva en deriva, pasamos a la otra versión del dicho: “allá donde el tigre se rascó los güevos”. Y, del tigre rascador, también por deriva, llegamos a un punto en que el menor de todos preguntó por las manchas oscuras que el infrascrito tiene en las manos. Como los niños son niños pero no tontos, supieron entrar en el juego cuando yo, poniendo la mano como una garra y haciendo mas ostensibles las manchas, contesté que me estaba convirtiendo en el “hombre ocelote”. Pero la madre, alarmada y seria, encantadora y letal, hizo este disparo directo a la nuca de la fantasía infantil: “no hagais caso, Miguel os está tomando el pelo” y con semejantes palabras se acabó la fiesta. Claro que pude llegar a preguntar ¿con qué se toma el pelo? ¿con un terrón de azúcar o dos? Pero no quise apurar la suerte. Y me callé como un bendito.

Mientras, el Coro seguía entonando: ¡Tres! ¡Cuatro! ¡Cinco! ¡uuh! ¡Tri-metoxi-benzil-piperacina!

sábado, 1 de julio de 2006

Evo, Las Naranjas y Las Hojas de Coca

Cuenta Evo Morales de sus años infantiles, que una vez en la comarca en que vivía su familia hubo gran escasez de maíz, que allí es producto primario para la alimentación humana. Así que tuvo que emprender, acompañando a su padre, un largo viaje hasta los valles lejanos en que el grano era abundante. Bolivia es un país de grande extensión y de complicada orografía, así que el viaje se prolongó por varias semanas.

La llama es ciertamente un animal de carga, pero de poca carga y, además, sumamente pelma. Así que el padre y el niño iban al pasito de las llamas que al regreso les servirían para transportar el maíz.

Un día de tantos de su prolongado viaje, llegaron los dos arrieros al cruce de una carretera. Siguieron por ella. Un autobús de viajeros los adelantó. Evo, que entonces tenía 10 años, aún recuerda que algunos pasajeros del autobús tiraron a la carretera mondaduras y restos de naranja que les sobraban de su merienda. Evo recogió los restos y se los comió. No por hambre, aclara, sino porque las naranjas eran en su pueblo un supremo lujo. Algún día pensó, seré como esos viajeros del autobús que tienen naranjas en abundancia; pero el tirar los restos por la ventana le pareció, y le parece, un derroche increíble.

Evo -por San Evodio de Antioquia, uno de los 72 discípulos de Cristo, cuya fiesta se celebra el 6 de mayo, y que fue martirizado hacia el año 67-, no es hijo de un hombre pobre o marginado. Todo es relativo; la riqueza también. El padre de Evo era, a su forma, un aldeano acomodado. La pequeña plantación de coca que laboraban ellos mismos, daba a los miembros de la familia Morales los medios suficientes para vivir con austeridad. Precisamente la clase de vida que estaba al alcance de un pequeño agricultor en una región aislada de un país pobre, de un Estado artificial como hijo del capricho de un Libertador implacable, sin costas al mar, extenso, montañoso, escaso de comunicaciones y carente de integración social. Este es el medio social y material del hombre que ha llegado a la presidencia de su país tras una vida fogueada en la lucha sindical.

Evo nacido en una familia de cocaleros tiene también esa dedicación. Entre los problemas de Bolivia, que son muchos, está el cultivo de la coca ( Erytroxylon coca),un arbusto de hojas brillantes y lisas, de flores pequeñas y blancas y que medra en terrenos de ladera y zonas de alta humedad atmosférica. La hoja de este arbusto es rica en una serie de alcaloides como la cocaína, la cinomacocaína, la alocinamilcocaina, la benzoilecgomina y la tropococaína; contiene, además, salicilato de metilo, un aldehido y un aceite esencial conocido con el nombre de higrina. La hoja de coca se recoge, según qué zonas geográficas, cada cuatro meses. Su cosecha debe hacerse con sumo cuidado cortando la delicada hoja, que tiene un tacto suavísimo, presionando con las uñas del pulgar y del índice a la altura del pecíolo.

El consumo natural de la hoja de coca, acompañada de cenizas de caracol y masticada sin tragarla, al uso indígena; o en infusión al estilo de té, tal como la consume el resto de la población, está vinculado al trabajo o a épocas de labores especialmente intensas. Las agotadoras campañas electorales de algún político conocido, como el venezolano Carlos Andrés Pérez, han estado ligadas al consumo de infusiones de esta clase. Las grandes hazañas de los primeros exploradores y conquistadores castellanos, así como las de los Libertadores, con sus desplazamientos maratonianos por terrenos de altura que se encuentran entre los más fragosos del mundo, no pueden divorciarse del empleo de la hoja de coca en su versión natural. Los viajeros que llegan a los aeropuertos bolivianos reciben el obsequio de una infusión de hojas de coca, signo de hospitalidad y a la vez preventivo eficacísimo del mal de altura. Se comprende, pues, que el consumo de la hoja de coca no sea considerado vicioso ni delictivo en los países andinos. Muchos visitantes que durante la Exposición Universal de Sevilla acudieron al pabellón boliviano en los primeros días, recuerdan con agrado el efecto defatigante de una tacita de “te de coca” y no por eso salieron de allí mas viciosos o menos virtuosos de lo que eran antes de tal experiencia.

En sus diversas variedades, el arbusto de la coca estaba extendido en tiempos de la conquista hasta la región que hoy ocupa Nicaragua. Los años de sequías prolongadas a finales del siglo XIX, la mestización generalizada que convirtió a la coca en “cosa de indios” y la introducción de nuevos y ricos cultivos hizo que el de la coca fuera desapareciendo de las feraces tierras de la América Central. Hoy, la planta está extendida por toda la América del Sur, desde el límite con Centroamérica hasta Jujuy y Salta en la Argentina. Se conocen las variedades Erytroxylon popayanense, E.novogranatense, E.hondense, E. Areolatum. La Paullina cupana ,llamada en algunos países coca de los pobres, que no es un Erytroxylon, es comercializada mundialmente por firmas alemanas y se emplea, mezclada con productos hormonales y vitaminas, en la confección de ciertos bebistrajos de gran consumo en España y resto de Europa, en los Estados Unidos y en el Japón.

Entonces ¿Dónde está el problema? Pues está más cerca de nosotros que de Evo. En nuestras salas de fiesta. En ciertos bares y pubes de moda. En los puticlubes, en las esquinas no necesariamente oscuras de algunos barrios. En los niñatos y en los ejecutivos no tan niñatos que buscan estímulo para sus rijos decaídos o ávidos. En las organizaciones delincuenciales que bajo la apariencia de empresas legalmente establecidas, extraen en sus laboratorios el principio activo, la cocaína. En los grandes traficantes que introducen dicha mercancía. En los intermediarios que la adulteran para obtener aún más ganancias. En los guardianes de la ley corruptos. En los jueces venales. En los padres de familia ausentes de sus hogares, quizá ellos mismos enganchados a alguna de las ramas del frondoso árbol de la drogadicción. En las leyes permisivas o torpes. En el desprecio a las conductas responsables convertido en actitud que se considera normal. En los sistemas supuestamente educativos que produce especimenes humanos incapaces de controlarse a sí mismos.

El ansia de cocaína que padece la población de los países europeos y Norteamérica ha convertido la persecución del tráfico de este producto en un deber de los gobiernos. Al parecer en esto han perdido los Gobiernos el sentido de representación popular, que no obstante recuperan a la hora de permitir el blanqueo del dinero de la droga en sus sitios off shore como Caiman Islands, Gibraltar, la isla de Man, Bahamas etc. Pero sería demasiado pedir que la Agencia antidrogas de los Estados Unidos, atacara la cocainomanía de la juventud norteamericana en los bancos y negocios donde se blanquea el dinero negro. En vez de eso, se ataca lo que considera la raíz del mal: las lejanas plantaciones de coca de la América del Sur; a tal fin, los sembrados son destruídos con defoliantes que dañan el entorno natural y dejan en la miseria a los campesinos cocaleros. Así gana también la industria química que produce los defoliantes.

La China ha ofrecido comprar a Bolivia su entera cosecha de hojas de coca ya envasada para infusiones. Es una propuesta atractiva que sacaría de apuros a los agricultores bolivianos y daría lugar a una industria alimentaria como la de Inglaterra con sus variados tés. Los chinos quieren sustituir con la hoja de coca –no con la cocaína-, las importaciones rusas de hojas del Eleuterococus senticosus, a las que se atribuyen propiedades adaptógenas, es decir, poder de devolver a sus valores normales las constantes fisiológicas alteradas por enfermedades o esfuerzos físicos excesivos. La antigua Unión Soviética empleó el Eleuterococo en la convalecencia de los astronuatas y en la preparación de deportistas de élite.

Así que el nuevo planteamiento está muy lejos de aquellas mondas y sobras de naranjas que, siendo niño, comió Evo Morales con ocasión del largo viaje para comprar maíz. Se trata ahora de un planteamiento que afecta a todo Bolivia y, en cierta medida, a una parte importante del continente suramericano.

El Perol de las Albóndigas

Respondón (con aire satisfecho).- Esto, propiamente hablando, no es una albóndiga, ni una albondiguilla, sino una perla. Una perla difícil de clasificar porque, no obstante estar escrita en latín y -por eso mismo- incursa en la sospecha de ser una antigualla inservible, una vez traducida encaja en la situación de hoy como anillo en dedo de prometida de las de antes.

Preguntón.- -¿Antes de qué?.

Respondón.-¡De qué antes iba a ser sino de antes de la guerra ¡ Yo no creo sino en la virtud antigua y probada. Así no me llevo sorpresas Pero vayamos al grano. La perla en cuestión proviene de un manuscrito que llegó a mis manos después de estar durante casi cuatro lustros en las de un antiguo miembro de las Brigadas Internacionales que lo había “rescatado” para la causa proletaria sacándolo de la Biblioteca de una casa ducal situada en salva sea la ciudad, durante la guerra de España.

Preguntón.- -Pero ¿cómo entró Vuestra Merced en tratos con uno de esos bolcheviques a los que la misma República Española tuvo que diezmar para que se comportaran en combate?

Respondón.-Pero buen hombre, sea lo que hubieran sido, aquellos bolcheviques ya no son lo que fueron. Los que sobreviven me parecen unos viejecitos encantadores aunque algo gruñones, inclinados a gastarse la pensión en Viagra y propensos a cantar la Internacional al menor motivo. No olvide que el mismo presidente Aznar, don José María, les otorgó a mogollón la ciudadanía española. Así que mi bolchevique -que para no dar del todo tres cuartos al pregonero voy a llamar Herr J.W.- es desde entonces entero y verdadero conciudadano de los 41 millones de españoles, expañoles y “ciudadanos inmigrantes” que se apretujan sobre la Piel de Toro reclamando la Independencia con ayuda o no de algún antiguo bombero de Belfast.

Preguntón.-¿Cómo llegó el manuscrito a las manos de vuestra merced?

Respondón.-El manuscrito de la perla obra en mi poder por legítima compra-venta. La operación mercantil se llevó a cabo en una estación de gasolina cerca de Donaueschingen, en Alemania, en agosto de 1956. El antiguo “internacional” de las Brigadas servía allí de vigilante y cobrador, oficios que son señal clarísima de que estaba ya plenamente integrado en el sistema democrático.

Preguntón.-¡Pero comprarle el manuscrito a ese individuo es como hacerse cómplice de su latrocinio! ¿No teme Vuestra Merced que le reclamen los legítimos dueños?

Respondón.-Eso no me preocupa lo más mínimo. Cuando le compré el manuscrito, Herr H.W. era su legítimo dueño.

Preguntón (indignado).- ¿Dueño?, ja ¿Con qué derecho?

Respondón.- Con el “derecho de presura” que lo asistía como saqueador.

Preguntón (con expresión docta).-¿Derecho de presura? ¡No me venga con cuentos!¡Pero si el derecho de presura se refería, en el Derecho Medioeval, a las tierras reconquistadas!

Respondón (con aire decidido).- Ni yo le voy con cuentos ni me venga el Preguntón con tiquis-miquis propios de leguleyo graduado en Universidad de segunda clase. Si el “derecho de presura” se refería a las tierras ¿cómo no iba a abarcar igualmente a bienes muebles y portátiles como son, al fin y al cabo, los libros y más si alguien, por ejemplo, los coge y sale corriendo a toda prisa, que esto significa también presura? Por cierto, y para que se vea lo poco que me preocupa el título de propiedad, al hombre de la estación de gasolina le compré, además, un libro titulado “Viator Christianus in Patriam tendens” de A. Kruzesimowski, impreso en la tipografía de Joannes Stunicam o, lo que es lo mismo, de Juan Zúñiga, en Madrid, el año de 1741.

Preguntón (irónico).- Para ser rojo, Herr J.W. me parece demasiado amigo de latines ¿No será pura coña todo lo que dice Vuestra Merced?

Respondón.- Los temas serios se deben abordar en serio. A propósito, y volviendo al tema de la albóndiga que resultó ser perla, dice así en latín, ese idioma que tanto os sorprende: “ Noluistis vitam et domos vestras ditare natis? Pro natis ad canes deflectet affectio qui eas cumulate frequentabunt. Et cum senueritis vestrorum ipsorum manibus tam eorum sordes quam subligatorum vestrorum mundabitis.” Lo cual, traducido libremente al román paladino, resulta todavía más sorprendente :”¿Quereis que no haya nacimientos en vuestros hogares? El afecto que le corresponde a los hijos lo volcareis en los perros a los que tomareis desmedida afición y, cuando llegueis a viejos, tendréis que limpiar con vuestras propias manos tanto sus excrementos como la inmundicia de vuestros calzoncillos”.

La sentencia, aunque claramente excrementicia, no tiene desperdicio, parece una maldición contra ciertos usos preferenciales de hoy, antinatalistas y pro-envejecimiento de la población.

Preguntón ( esta vez con aire francamente curiosón).- ¡A ver, a ver! ¿Dónde pone eso de calzoncillos?

Respondón ( señalando con el índice de su mano derecha un lugar del escrito y con la expresión segura y aplomada de quien está enteradísimo).- Aquí, en la palabra “subligatorum”

Preguntón (con progresista y progresiva indignación que, como se sabe, va creciendo por momentos, hasta alcanzar el punto crítico de la “rabia contenida”).- Pero ¿Quién es el autor de esa perla tan extraña?¿Algún cura preconciliar que predica la natalidad? ¿Algún nostálgico del franquismo que quiere resucitar los Premios a la natalidad conyugal?¿Algún casposo y almorranado Obispo conservador que no aprueba el aborto provocado? ¿Algún catedrático perrófobo? ¿Algún erudito metido a “Skin-head” neo nazi y reproductivista convencido que no quiere que se extinga la raza blanca? ¿Algún judío ortodoxo, de esos de los rulitos y el sombrero, que creen que el perro es animal impuro? ¿Algún esbirro intelectual al servicio de Bush, enemigo del convenio de Kioto al que no le importa el medio ambiente ni al ambiente entero?

Respondón.- Nada de eso. Tengo que aclarar, sobre todo, que la dichosa perla, aunque latina, no es eclesial sino, al parecer pagana. Su autor es Marcus Aelius Carpetanus, paremiólogo tardo-romano, al parecer nativo de Mantua Carpetana, que era entonces el nombre de la que siglos más tarde sería la villa de Madrid y propietario de un fundo llamado Fundus Marcuanus que ahora se llama Imarcoain o Imarkoain y que el mapa sitúa en el histórico y constitucionalmente “transitoriado” Reino, Provincia Foral y Comunidad Foral de Navarra.

Preguntón (queriendo dar por zanjada la cuestión, pero simulando darse por convencido).- ¡Y Vuestra Merced que lo diga!