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miércoles, 24 de junio de 2009

Muros

Israel tiene ahora tres muros: el Muro de las Lamentaciones y otros dos muros que lamentan todos. Uno en Gaza, otro en Cisjordania.

El Muro de las Lamentaciones es en realidad parte del terraplén que sostiene la explanada del templo. Es más bien una pared que eleva que un muro que separa.

De los otros dos, el de Gaza trata de impedir los continuos ataques de los extremistas palestinos que desde el año 2001 han lanzado 9.000 misiles. El de Cisjordania, cuando se termine, será una valla de 500 kilómetros puesta allí para que se tenga mientras cobran los palestinos a quienes se trata de impedir el paso.

Muros como esos dos no están hechos solamente de bloques de concreto. Hay algo más que los mantiene enhiestos contra el gusto de todos, incluidos sus constructores. Es el miedo y la desconfianza que hunden sus raíces en los enfrentamientos armados, en las paces traicionadas, en el Derecho burlado, en el terrorismo que apoyan algunos de los vecinos árabes, en el ataque, el contraataque y la represalia que impiden la solución del problema.

Los muros son muy eficaces para encerrar, separar, aislar, arrinconar y excluir; pero tienen el inconveniente de ser irritantes para la opinión pública y, más irritantes aún, para los que tienen que quedarse literalmente intramuros. Resulta trágico ese ejercicio de encerramiento y acoso cuando el mundo se abre más y más al comercio, al turismo, a los contactos culturales, a la movilidad de las personas y de los bienes, y donde todos parecen buscar múltiples asientos aunque no tengan más que un par de posaderas.

Haciendo referencia a esos muros Benedicto XVI ha dicho en Israel palabras claras y valientes: “a pesar de que los muros se pueden construir fácilmente, todos sabemos que no duran para siempre. También se pueden abatir. Sin embargo, antes que nada es necesario remover los muros que construimos alrededor de nuestros corazones, las barreras que levantamos contra nuestro prójimo”

Concluyó su intervención haciendo un llamamiento a la oración, a la apertura y a la generosidad para poner fin al odio y la exclusión.

Los que mirando al cielo se cachondean preguntando ¿hay alguien allí arriba? se ríen un montón de ese planteamiento ¿Pero, no se reían hace ya algún tiempo cuando el Papa de entonces y algunas mujeres piadosas hablaban de la conversión de la Unión de Republicas Socialistas Soviéticas y de la caída del Muro de Berlín? Digo.


El Precio de la Vida

El precio de la vida humana está por los suelos, pero todos están de acuerdo en que por si misma vale una barbaridad. Lo del valor se explica porque la vida es el primer don que el hombre recibe y porque, además, hace de válvula de admisión de otros muchos que se le otorgan por el mero hecho de existir.

Dichos dones, que son numerosísimos, el sentir popular los resume en unos pocos: “beber buen vino, yantar de lo fino y folgar sin mohina”.Otro refrán, “antes morir que perder la vida”, subraya la importancia que tienen respecto a la vida los dones que la amenizan.

En cambio, el día a día subraya la realidad contraria: “en guerras, hambrunas, pestes y aborciones, gastan las vidas las naciones”, o, lo que es lo mismo, “la vida humana se cotiza a la baja y con acelerada tendencia a la rebaja.”

Las leyes y la bioquímica se dan la mano para que la vida humana en su orto, o comienzo, sea lo más fácil de suprimir, ya con píldoras, ya interrumpiendo el embarazo de acuerdo a la teoría científica española de que el feto no es un cuerpo sino una onda susceptible de interrupción como la corriente eléctrica.

Y de hecho, la vida de esos seres pequeñitos que han aterrizado en el saco ventral de sus fallidas madres, tienen en nuestros días menor protección legal que los bichitos llamados poliquetos, por mal nombre gusanas, y a los cuales los científicos denominan Spirographis Spallanzani y otras lindezas por el estilo.

Los expertos oficiales encuentran grandes ventajas en los recortes que sobran de las maternidades frustradas: abultan menos que las ratas de experimentación, su empleo no provoca las iras de los ecologistas, son una rica reserva de productos comercializables con uso en la cosmética y en la medicina Los políticos ven la ventaja electoral que supone satisfacer el anhelo de las mujeres en su lucha milenaria contra el bombo no querido. Los psicólogos, españoles por supuesto, valoran como muy positiva la corriente de equilibrio emocional que experimentan las mujeres liberadas artificialmente de su gravidez. Los pedagogos progresistas, el proceso de madurez mental y social que el aborto produce en las adolescentes. Los machistas incorregibles, aprecian el estímulo que supone para ellos el poder almidonarle los archivos a cualquier voluntaria pudiendo eliminar las consecuencias si las hubiere. Solo los nazis y los obispos protestan. Los unos porque se destina a la trituradora millares de seres eutróficos sin tener la menor consideración con los de raza blanca. Los otros, por razones ético-religiosas de las cuales nadie hace mayor caso. Cosas.

Inteligencia Crítica

Muchas veces se ha dicho que la electrónica crea hoy las condiciones para que el poder ejerza un óptimo control sobre la población entera. Y uno puede sentirse tentado a pensar que los proyectos totalitarios del siglo XX –siempre presentes en el horizonte ideológico- tuvieron como principal defecto, no el horror de sus seductoras utopías, sino el error de anticiparse varias décadas a los instrumentos que hubieran facilitado su realización.

Socialismo Soviético y Nacional Socialismo se valieron no sólo de la fuerza, sino de la propaganda radiofónica, de las consignas en la prensa y en la industria editorial, de la denuncia “ciudadana” y de la posibilidad de intervenir los teléfonos. Con eso les bastó para montar a lo grande sus regímenes totalitarios. ¿Qué no hubiesen podido hacer si hubieran dispuesto de los medios actuales para monitorizar la opinión, para televigilar a las personas y para inducir comportamientos y opiniones colectivas? Es esta una pregunta que nunca podrá ser respondida más que con suposiciones que, siempre resultan temibles.

¿Es del todo válido un punto de vista así? Cierto que hoy existen medios de impresionante eficacia para inducir en el ciudadano comportamientos sumisos y sobre todo, para derivar sus rebeldías hacia objetivos inocuos. Pero también es cierto que el mismo sistema paninformático proporciona los elementos que pueden servir para que las minorías críticas vigilen al poder establecido y vayan calladamente sentando, si quisieran, las bases de una nueva potestad social que subvierta los poderes vigentes.

No es un asunto de habilísimos “jackers”. Es cuestión de aprovechar la información indiciadora, de contrastarla y de saber discernir lo que está puesto allí sólo para despistar. No hay nada que con la metodología, las personas y la organización adecuadas no pueda ser rastreado, identificado y perfilado. El exceso de confianza de los gobernantes en los sistemas matemáticos deja ¡es increíble! multitud de cuestiones graves al alcance de quien pueda averiguarlas. Dentro de la sociedad de la información-desinformación flotan ya los gérmenes de la sociedad de los grupos de inteligencia crítica.. Todo parece estar al alcance de los que se esfuercen en esto. Y quizá dicha posibilidad es una garantía contra los neototalitarismos que ahora, más que nunca, estarían en condiciones de lograr la anuencia y al aplauso de todos.

martes, 23 de junio de 2009

Poder y Familia

El poder, base de la soberanía,  es un fenómeno universal en el tiempo y en el espacio. Cruza transversalmente todas las instituciones, comenzando por la familia hasta llegar a las organizaciones políticas territoriales que en un momento de la Historia reclamaron para sí la exclusiva de la soberanía: la monarquía, el Imperio, el Estado, los partidos políticos.

Antes que los Imperios, antes que los Estados, antes que la Naciones, fue la familia. La familia fue incluso antes que las Monarquías,  porque éstas se fundamenta sobre el principio dinástico que no es ni más ni menos que un sistema de prevalencia familiar.

El uso útil que cada familia dio al territorio sobre el cual vivía, constituyó la expresión  primera de la ocupación territorial que mucho más tarde iba a figurar como uno de los atributos de la soberanía política.   Además de todo lo dicho, la familia es el gozne que articula la relación entre la vida social propiamente dicha –la que traspasa los límites del grupo familiar- y la que puede desarrollar el individuo considerado aisladamente.

Por todas estas razones, los poderes secundarios, inorgánicos y más complejos que se fueron formando a lo largo del tiempo, incluidos los partidos políticos, se han alimentado de esa fuente de poder primigenio que es la familia, a la cual se ha llegado a  considerar como rival que ha de ser abatido. Así se explican las luchas de banderías   que traslucían la pugna de familias poderosas que rivalizaban entre sí en los momentos oscuros de la formación de Europa.. Así se explica también que las monarquías nacionales, una vez implantadas, hayan procurado el desguace de la institución familiar, ya reduciendo a la condición de cortesanas o áulicas a las familias de la nobleza territorial, ya recortando las posibilidades de las entidades territoriales menores –vecindarios, ayuntamientos, ciudades con voto- que por estar más orgánicamente pegadas a la tierra y a las familias se beneficiaban del apoyo y de la cohesión que brinda la proximidad parental. Ya, en fin, llevando a cabo una paciente labor de demolición consistente en disminuir la potestad de los progenitores valiéndose para esto de un ariete  sumamente eficaz: la rebaja de los límites de la mayoría de edad de los varones que pasó de los veinticinco a los veintitrés años, de los  veintitrés a los veintiuno y de los veintiuno a los dieciocho. Pensad en esta táctica “liberadora” cuando a propósito del proclamado derecho al aborto de las menores de dieciséis años se comienza a vaciar de contenido la mayoría de edad legal para las mujeres que, como la de los hombres, la Constitución  establece a los dieciocho años. El cebo en el anzuelo será en todo caso la Libertad. ¿Alguien se acuerda de la dama revolucionaria que dijo aquello de Libertad, Libertad, cuántos crímenes se cometen en tu nombre?