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jueves, 23 de julio de 2009

La Gran Cuestión

El futuro de la democracia es la cuestión que se plantea detrás de los sobresaltos actuales. ¿Cuál es hoy en día su posición en el mundo? ¿Qué superioridad enarbola para ser propuesta como modelo universal? No, desde luego, la superioridad demográfica ni la territorial. ¿Acaso le queda la superioridad tecnotrónica y militar, o la superioridad intelectual y moral?

Cayó la  Unión Soviética, pero el poder totalitario de China ha logrado consolidarse y, sumado a los residuos del comunismo que quedan en Corea, en Indochina y el Caribe, el comunismo no puede darse por desaparecido, pues gobierna casi una tercera parte de la población del mundo.

El despotismo teocrático, adulcorado en ocasiones, domina en Arabia Saudita, Bahrein, Emiratos Árabes Unidos, Jordania, Kuwait, Marruecos y  el Sultanato de Omán. El despotismo pseudo socialista y republicano domina en algunos países que han intentado una  reforma a su manera: Argelia, Egipto, Islas Comores, Líbano, la Jamahiriya Árabe Popular y Socialista de Libia, Mauritania, Sudán, Túnez, Yemen y Yibuti. A los países enumerados hay que agregar el  proclamado Dawlat Filastin, llamado Estado de Palestina, juguete  de poderosos grupos terroristas. Por lo demás, el terror islamista lucha por crear un Califato Universal, ambición que inevitablemente choca con el tipo de gobierno mundial al que aspiran  las democracias occidentales.  ¿Y quién se atreverá a decir que el Afganistán ocupado y el Irak, liberado no se sabe bien de qué, gozan de regímenes democráticos? Tampoco Indonesia, Pakistan, Bangladesh e Irán se acercan ni remotamente al cliché político occidental. Igual sucede con la India, gobernada por oligarquías eficaces, y con el  África negra, gobernada por oligarquías voraces e ineptas.

A todo esto hay que añadir que en los propios países occidentales el crimen organizado ha conseguido permeabilizar a su influencia estratos sociales como la abogacía, la judicatura, la policía y la banca, cuya corrupción contribuye a deteriorar las vísceras mismas del sistema.

¿Qué le queda entonces a la democracia? Algo muy visible y material: su aplastante poder militar y tecnotrónico que, por otra parte, nadie quita que pueda ser superado. De reserva intelectual y moral sólo le quedan el laicismo radical y el nihilismo ético, en el fondo, puras negaciones, incapaces de defender a la democracia de los cambios dislocantes que ellas mismas provocan.

jueves, 2 de julio de 2009

Palmerola

El presidente de Honduras, se ha metido en honduras, y ha terminado por salir centrifugado, teniendo que refugiarse en Nicaragua. Experto en centrifugaciones, el presidente Zelaya comenzó por rebasar los límites del centro derecha liberal con que ganó las elecciones de noviembre de 2005 para internarse, pasito a pasito, en el terreno del izquierdismo chavista. Como Cháves o como Evo Morales, Zelaya se contempla a sí mismo como un tribuno del pueblo y, como tal, tiene sus propios planes, que han sido elaborados olvidando que los tratados internacionales obligan y más si la otra parte es una potencia mundial.

Y el tratado que obliga, cómo no, fue suscrito con USA,  aunque en este caso todo se concentra en un lugarejo llamado Palmerola, en el centro de Honduras. Alli se ubican la Base Aérea de Soto Cano, la Escuela de Pilotos y el Museo del Aire de la Fuerza Aérea Hondureña. Allí reside también el Cuartel General de la Joint Task Force-Bravo, en español “Fuerza de Tarea Conjunta Bravo”, integrada en el Comando Sur de los Estados Unidos que hace la centinela y guardia del inestable istmo centroamericano que tanta importancia tiene para el comercio transoceánico.  

Secundando las intenciones de Cháves, Zelaya ha intentado anular la capacidad militar de la base, ya tratando de convertirla en aeropuerto de carga, ya tentando a los militares con los gajes surgidos de las contratas de obras públicas para la reconversión de las terminales, ya comprando voluntades con dinero proporcionado por el Gobierno de Cháves. Y por último, tratando de forzar un período constituyente a partir –agárrense al asiento- de una “consulta informal” que será realizada por el Instituto Nacional de Estadística de Honduras, de espaldas a la Cámara y a las decisiones de la Corte Suprema de Justicia. Así se decidiría el futuro del país incluyendo su alineamiento con el grupo ALBA -Alternativa Bolivariana para las Américas-, encabezada por Cháves.

Técnicamente, la destitución de Zelaya es una movida a la centroamericana en la cual, al golpe de Estado ideológico que el Presidente tenía preparado, se le adelantó otro urdido en los Estados Mayores basándose en la Constitución vigente. Un verdadero lío. Teniendo en cuenta que la otra Task Force de la zona, la que tiene sede en Guantánamo, está ahora bajo el ataque humanitarista: ¿Cuál será la actitud de Obama ante los sucesos de Honduras? Apuesto un euro a que no se correrán riesgos con Palmerola.