Una forma de interpretar ordenadamente lo que pasa en el Irak, es dejar de pensar en clave “pesadilla musulmana” y tomarlo como un fenómeno sociológico excepcional, sí, pero susceptible de manifestarse en cualquier país sujeto a las mismas circunstancias.
La difusión de noticias seleccionadas, crea una barrera tan eficaz contra la verdad como la misma censura. Este hecho, más el espejismo musulmán antedicho, hacen que el lector se considere bien informado acerca de sucesos que, en realidad, sólo percibe a través de la bruma de la desinformación. Superando la bruma, lo que ahora acontece en Iraq es sencillamente expresión de una Guerra Civil Residual Inducida.
Inducida, porque es producto de una intervención externa de destrucción de poder al cual no se ha querido, o no se ha sabido, encontrar sustituto. Residual, porque al destapar la olla, la ebullición ha hecho que se revuelvan los sobrados del poder anteriormente establecido (partido Baas) con la basura social que escapa del fondo removido (delincuencia organizada) y con las nuevas aechaduras que se cuelan por las fracturas étnicas (kurdos) y religiosas (chiitas y sunnitas).
Europa ha vivido situaciones parecidas. El ejemplo más claro lo brinda la Italia de la II post Guerra Mundial. Desde 1943 hasta 1948, hubo en aquel país una verdadera Guerra Civil Residual en la que los restos sueltos del Fascio libraron una feroz guerra irregular contra los partisanos comunistas y de otra procedencia que aspiraban a sustituir a aquellos en el poder. En Italia hubo, como en el Iraq de hoy, triunfales afloraciones de la delincuencia común: la mafia cubrió, en concierto con los aliados invasores, los puestos de la administración local y regional, y el estraperlo y la prostitución tuvieron en el Tombolo, campamento cercano a Pisa y a Livorno, su gran centro comercial alimentado por los suministros del ejército americano. El factor religioso fue decisivo, ya que para contrarrestar a los comunistas fue necesario que Roma apelara a la conciencia de los católicos. Las fracturas étnicas se manifestaron en el exterminio de italianos latinos a manos de italoeslavos izquierdistas en la Venecia Julia. Las fracturas regionales desembocaron en el independentismo siciliano puesto sobre las armas. Y es que resulta verdad aquello de que “cuando el cielo cae, se han de romper las ollas”. En este caso el cielo es el poder… las ollas las ponen las circunstancias.
martes, 18 de agosto de 2009
martes, 11 de agosto de 2009
Bang
El terrorismo es una actividad homicida que disturba la conciencia de algunos. Y digo de algunos y no de muchos, porque la experiencia aconseja no hacerse ilusiones en materia que exige cierta exquisitez, cuanto más que el terrorismo es considerado hoy como un pragmático modus operandi cuyo calado moral ha de medirse de acuerdo a la oportunidad política o al consenso social. Tiene miga el asunto, porque el terrorista, erigido en juez, fiscal, verdugo e incluso en difamador de sus víctimas, reclama para sí la licencia de catalogar la vida y el sufrimiento de otros seres humanos, según el provecho que con eso pueda obtener para avanzar hacia sus objetivos.El acostumbramiento de los ciudadanos a ver aplicar esa catalogación, corrompe las conciencias y a la vez provoca hipócritas distorsiones en el modo de convivir y de expresarse. El efecto será tanto más profundo cuanto más prolongada haya sido la práctica terrorista y cuanto más dinámico sea, en el seno de la sociedad, el segmento de población congruente con el terrorismo. Y que conste que evito hablar de cifras y de calificar de tontos o de listos a los miembros de tal segmento, porque quiero recalcar que lo que tiene importancia es el dinamismo del grupo y no el número ni las capacidades intelectivas de sus miembros.Pero se nos dice y se nos repite, que el terrorismo no conduce a nada porque quienes lo practican serían un reducidísimo grupo de descerebrados, o acaso de animales de bellota dotados de una ferocidad incoercible que nada tiene que ver con los vascos, esas gentes sencillas que danzan al pie del Pirineo al son del chistu y del tamboril. Se trata de argucias inevitables y quizá necesarias para el poder establecido cuando ha renunciado a sustentarse sobre principios morales y, que, al no contar con argumentación de más fuste, se ve precisado a sacralizar a su manera la configuración jurídico-formal del orden establecido o a dibujar coros de ángeles sobre las ufanías locales. De allí también que se otorgue a la opinión publicada la función de Tribunal de Corroboración que consiga hacer pasar por verdades, coletillas ingenuas como esa de que el terrorismo no conduce a nada. Pues miren vuestras mercedes, a Menahen Beguin, a Yaser Arafat, a John Hume y a David Trimble los condujo, de bomba en bomba, al Premio Nobel de la Paz, sin contar con las metas intermedias. Son las “parajodas” de la cultura de la muerte. En esa estamos ¿O no? ¡Bang!www.maquinaciones.info
sábado, 1 de agosto de 2009
Hazaña Bibliográfica
Tiene padre y tiene madre. Pero no tiene padrinos, ni morbo que la haga atractiva. No será, pues, la noticia del verano. Dejada a la deriva de las exigencias publicísticas, pasaría perfectamente desapercibida. Con todo, siempre que se tenga del lector una idea que vaya más allá del reconocimiento de su condición de persona acosada por las prisas, vale la pena destacar una noticia como ésta. Porque resulta que el Ministerio de Cultura ha digitalizado para incluir en la Biblioteca Virtual del Patrimonio Bibliográfico Nacional, más de 60.000 páginas correspondientes a 157 títulos de la dispersa Biblioteca de Ultramar. Justamente la porción de aquellos fondos que desde 1941 quedaron depositados en el museo de América. Los cambios de ubicación de los libros de esta biblioteca, un pequeño galimatías que ahorraré al lector, podrían ser la representación del carácter errático, pulsatil, olvidadizo y pobretón de la política cultural española que maneja verdaderos tesoros con presupuestos que a veces no envidiaría el ayuntamiento de un poblacho en fiestas.
La historia de estos fondos biliográficos comienza en 1887, cuando la Administración se propuso reunir con ocasión de la Exposición General de las Islas Filipinas elementos de estudio para el fomento de las colonias, que en aquél momento, además de las ya mencionadas Filipinas, eran Cuba, Puerto Rico, las Islas Marianas y Palaos, las Carolinas, Guam y la isla de la Mona. Todo un mundo insular que pronto cambiaría de manos. En lo que se refiere al Océano Pacífico, parte de las Marianas, Palaos y las Carolinas fueron vendidas al Imperio Alemán. El resto quedó como botín de guerra para los Estados Unidos. Las Filipinas, ganarían su independencia después de la II Guerra mundial. Las Islas Marianas del Norte, con capital en Saipán, constituyen la “Commonwealt of the Northern Mariana Islands”, vinculada a los Estados Unidos como Estado Libre Asociado, situación envidiada, mudando lo mudable, por algunos soberanistas de Euzkadi. Ese es hoy el mundo insular explorado por Magallanes, Elcano, Legazpi y Urdaneta.
Pasados los años, vino el Reino de las Diecisiete Repúblicas a quedar en posesión del tesoro bibliográfico surgido casi en la proximidad de ese crepúsculo que fue para la España de fines del siglo XIX la guerra contra los Estados Unidos. En buena hora se ha sabido dar ¡por fin1 a una parte de estos libros la valoración y el trato informático debidos. Tres hurras para el Ministerio que ha cumplido tal hazaña.
La historia de estos fondos biliográficos comienza en 1887, cuando la Administración se propuso reunir con ocasión de la Exposición General de las Islas Filipinas elementos de estudio para el fomento de las colonias, que en aquél momento, además de las ya mencionadas Filipinas, eran Cuba, Puerto Rico, las Islas Marianas y Palaos, las Carolinas, Guam y la isla de la Mona. Todo un mundo insular que pronto cambiaría de manos. En lo que se refiere al Océano Pacífico, parte de las Marianas, Palaos y las Carolinas fueron vendidas al Imperio Alemán. El resto quedó como botín de guerra para los Estados Unidos. Las Filipinas, ganarían su independencia después de la II Guerra mundial. Las Islas Marianas del Norte, con capital en Saipán, constituyen la “Commonwealt of the Northern Mariana Islands”, vinculada a los Estados Unidos como Estado Libre Asociado, situación envidiada, mudando lo mudable, por algunos soberanistas de Euzkadi. Ese es hoy el mundo insular explorado por Magallanes, Elcano, Legazpi y Urdaneta.
Pasados los años, vino el Reino de las Diecisiete Repúblicas a quedar en posesión del tesoro bibliográfico surgido casi en la proximidad de ese crepúsculo que fue para la España de fines del siglo XIX la guerra contra los Estados Unidos. En buena hora se ha sabido dar ¡por fin1 a una parte de estos libros la valoración y el trato informático debidos. Tres hurras para el Ministerio que ha cumplido tal hazaña.
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