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domingo, 25 de mayo de 2008

Visperas

Cazo las noticias al ojeo. La tarea es fácil porque actúo sobre lo que ya pasó. El coto de caza: colecciones de boletines y de revistas de los años treinta. Escojo primero los correspondientes al año 1935, por la sencilla razón de ser el año de mi nacimiento. Voy ascendiendo hasta llegar al año 1939, de trágica memoria.

Pero en el curso del año treinta y nueve todo parece estar tranquilo. En España se ha emitido ya el último parte de la guerra. Y el mundo anglosajón apenas disimula la satisfacción de haberse quitado de encima la amenaza de un nuevo Estado bolchevique surgiendo en el Mediterráneo Occidental y comprometiendo la base de Gibraltar.

Hoy, ahora, podemos dar por descontado que la Tierra entera estaba entonces al borde de una gran conflagración que sería llamada Segunda Guerra Mundial. Pero en aquel momento, en plenas vísperas, nadie quería hablar de la guerra que se preparaba. Los hombres, las empresas y las publicaciones conjugaban en todos los modos y tiempos las tareas y los ocios de la paz.

Así, la publicación alemana “Ejército, marina,aviación”, glosa el 50 cumpleaños de Hitler en abril de 1939: toda una vida dedicada al mantenimiento de la paz. “Rechazada por las potencias –explicaba la publicación- la propuesta de desarme universal […] el rearme alemán no sólo es de vital importancia para Alemania, sino que es también una garantía de paz para Europa y el mundo entero.”

La prensa americana refleja la euforia de la recuperación tras la crisis del 29. Sobre el Océano Pacífico, los grandes cruceros de lujo de la Canadian Pacific tienen colmados sus billetes entre Vancouver, en el Dominio Británico del Canadá, y el puerto japonés de Yokohama. La “Grace Line” –todos sus barcos llevan nombres de santos- ofrece grandes travesías a América del Sur, con estancias en todos los puertos desde San Francisco hasta Valparaíso.

Las “Dollar Steamship Lines” y la “American Mail Line” se las ingenian para organizar salidas semanales al Japón, la China y las islas Filipinas desde San Francisco o Seattle e incluso Nueva York , con múltiples posibilidades de combinación.

La “Furness Prince Line”, con sus modernas motonaves, lleva a sus viajeros a los puertos de Santos, Rio de Janeiro, Montevideo y Buenos Aires.

En el Atlántico, la compañía americana “Baltimore Mail Line”, ofrece en línea regular, las mejores tarifas para Europa: ida y vuelta a Londres, Le Havre y Hamburgo, a partir de 171 dólares en “Clase única americana”.

La Oficina Turística Alemana, una agencia oficial del Tercer Reich, que tiene instalada su oficina en el número 665 de la neoyorkina Quinta Avenida, invita a pasar el verano en Alemania. La oferta es tentadora según el folleto que divulga las excelencias del viaje y de la estancia: en Harz y en la Selva Negra, hay pueblecitos que parecen salidos de un cuento de hadas. Aguardan al viajero las pintorescas y antiguas ciudades de Baviera; los bellos castillos en la cuenca del Rhin; en todo el territorio del Reich, las grandes ciudades que fascinan con sus tesoros artísticos y su monumental arquitectura, sus universidades, sus teatros, sus festivales de música y su brillante vida social.

Grandes transatlánticos de lujo como el “Rex”, el “Conte di Saboia”, el “Roma”, el “Saturnia”, el “Vulcania” y el “Conte Grande”, se prestan a conducir al viajero en plácida travesía –los barcos llevan giro-estabilizadores- hasta el propio Lido de Venecia “millares de millas al Este de Gibraltar” sin cobrar ni un céntimo extra. Interesante y curiosa aclaración ésta de que Venecia está situada al Este de Gibraltar.

Para el turismo interior de los Estados Unidos, los ferrocarriles ofrecen recorridos interesantísimos sobre el antiguo Camino de Santa Fe, Maine, el Parque Nacional de los Glaciares y Alaska.

Los Cheques de viajeros del Mellon National Bank, comienzan a popularizarse. Los copos de Maiz de Kellogs, han pasado, desde la crisis del 29 en que el maíz fue empleado en estos usos, a ser una modalidad de desayuno corriente entre la clase media americana. Después de la guerra que vendrá, se harán populares en Europa.

En Washington, capital, los tres mil cerezos ofrecidos por la ciudad de Tokio, testimonian con una temprana floración las buenas relaciones entre ambas capitales.

En todas partes, Coca-Cola populariza el eslogan “la pausa que refresca” y anuncia que en las heladerías la popular bebida se suministra de sifón.

Entre tanta prosperidad, entre tantos adelantos y ventajas, hay de sobra motivos de alarma, pero no son conocidos por el público. Curiosamente una modesta revista militar peruana que comenta la política de construcciones navales de Inglaterra que ha puesto en grada tres nuevos cruceros de 35.000 toneladas, ha autorizado el gasto para otros dos de 40.000, y desarrolla un plan de nuevos buques de escolta de 4.000 a 5.000 toneladas dotados de cañones y ametralladoras antiaéreas, apunta que una vez que los ingenieros ingleses superen ciertos problemas técnicos relacionados con la estabilidad de las plataformas “solo queda esperar la sorpresa en una futura guerra mundial.”Si vis pacem para bellum.

Los americanos disponen el refuerzo del Canal de Panamá, cuya seguridad garantiza la posibilidad de proteger ambas costas oceánicas con la misma flota. Al mismo tiempo, ordenan en el lejano Oriente la fortificación de la isla de Guam, arrebatada a los españoles en la guerra de 1898. Es una flecha que apunta al corazón del Japón. “Si vis pacem,para bellum”

Inglaterra también refuerza su presencia en el Pacífico. El Almirantazgo planea instalar un gran dique seco en Singapur. De esta forma la flota inglesa de Oriente se independizará de Malta, situada a 6.000 millas marinas y, cuando llegue el caso, se podrá ejercer mayor presión sobre el tráfico comercial japonés.”Si vis pacem, para bellum”

Australia, dominio británico, refuerza el arma aérea y reorganiza la red de bases que, por primera vez incluye Queensland del Norte y el Territorio de Papusia o Papúa-Nueva Guinea. En Sydney se construirá un puerto de guerra para dar cabida a los grandes acorazados. Australia suministrará la totalidad de las minas para la escuadra inglesa del Extremo oriente.”Si bis pacem, para bellum.”

Los polacos, que acababan de prohibir a los judíos de esa nacionalidad el retorno a Polonia si no estaban inscritos en las embajadas respectivas, estudian la forma de combatir a tropas enemigas aerotransportadas.Los polacos temen a sus vecinos rusos y alemanes. “Si vis pacem, para bellum”

Sesenta y ocho años han pasado desde 1939. La Segunda Guerra Mundial, la guerra que todos decían querer evitar, fue la última guerra declarada formalmente por los beligerantes. Ninguna guerra, grande o pequeña, vicaria o directa ha pasado desde entonces por ese trámite diplomático. Tengo la seguridad de que la próxima tampoco tendrá necesidad de hacerlo. El mundo está preparado para la guerra.

jueves, 15 de mayo de 2008

¿Negro o Mulato?

Por encima de las incidencias inevitables de las primarias, la rivalidad entre Hillary Clinton y Barack Obama parece engrosar las aguas de un raudal permanente en la política norteamericana: la lucha cívica por la igualdad entre los ciudadanos de diferentes razas. Para muchos se trata hoy de colmatar simbólicamente -con el acceso de un “negro” al sillón presidencial- el viejo abismo entre la raza blanca y la raza negra, dando todo su calado al lema “e pluribus unum” que, con un significado meramente territorial, campea desde el inicio en el escudo y el sello de los Estados Unidos. Blancos y negros, sí. Pero Barack Obama, que proclama su mezcla y se enorgullece de ella ¿es un negro o es un mulato?

Ya en la única Constitución que han tenido los EE.UU. quedó planteado con toda claridad el principio iusnaturalista de la igualdad de todos los hombres. La tensión que una declaración de tal clase podía generar en un país birracial, y montado sobre una estructura radicalmente desigual, no podía en aquél entonces ser identificada. Las causas que concurrían a impedirlo no eran tan sólo las chocantes diferencias en el aspecto físico que, haciendo el efecto de librea natural o “uniforme innato” separan ostensiblemente una raza de la otra, sino el abismo cultural, social, económico y jurídico que se abría entre ellas.

Pero ni siquiera decir que la negra y la blanca eran dos razas polarmente distintas en todos los aspectos y matices basta para describir fielmente la situación. Para esto hubiera sido necesario destacar un hecho que no suele ser tomado en cuenta ni por políticos ni por los historiadores: la población blanca de la Norteamérica de entonces, procedía en abrumadora mayoría de las islas británicas y de países del Norte de Europa como los principados alemanes o los Países Bajos. Al lado de las diferencias religiosas que siempre influyen en la idea que se tiene de los demás, están las cuestiones de índole histórico. Las estirpes de las cuales procedía la población blanca de los EE.UU. carecían de la experiencia del trato asiduo con razas de diferente color y, por eso precisamente, tendían, sin más, a ignorarlas o a considerarlas totalmente extrañas al grupo, cuando no enemigas.

En cambio, tal experiencia, sí que estaba viva entre las poblaciones blancas originarias del Sur y del Occidente de Europa continental, que habían precedido a los ingleses en la exploración y asentamiento en el Sur y en el Centro del Nuevo Continente. Tal era el caso de españoles y portugueses; como lo era también el de los italianos que, desde el primer momento estuvieron con los españoles en el descubrimiento, conquista y colonización de las tierra americanas.

Acostumbrados al trato en guerra o en paz, en intercambio y comercio o en plena rivalidad, con los pueblos “moros” ( es decir, de piel oscura) del levante mediterraneo; e incluso, por lo que se refiere a los portugueses, con los indios del Oriente, lusos, españoles e italianos estaban muy habituados al contacto humano con pueblos que contrastaban con los europeos por su físico, por sus costumbres, por su credo religioso, por su atuendo y por sus sistemas de organización y de gobierno y por el grado de su inserción en la historia universal.

No es de extrañar que con el “indio” que encontraron en el Nuevo mundo y con los negros que fueron llevados allá, las gentes del Sur de Europa adoptasen la misma actitud que con el “moro”: se procuraba, en primer lugar, su bautismo y su conversión, que significaba algo así como un primer nivel de homologación de la población sin que esto supusiese el negar o ignorar las diferencias de que se partía. Era el comienzo de un proceso de asimilación que culminaría dando lugar en la América Española al extenso sector de los “ladinos”, primero indios versados en el habla castellana y después mestizos con la misma habilidad. Como daría lugar al “negro horro” es decir al negro libre que se ejercitaba por lo regular en oficios y en el pequeño comercio. Existían barreras raciales, pero estas eran relativamente superables por la pasión o por el amor entre hombre y mujer, por la buena suerte, por la habilidad personal, o por lo que hoy llamaríamos enchufe. Y, en el caso de los indios, por razones de la Historia, los traxcaltecas, aliados de Cortés en la primera hora, dieron oficiales al ejército real hasta el siglo XVIII. Es conocido el caso de que sería después San Martín de Porres que ingresa en la orden de predicadores, pese a ser bastardo y mulato, solo por ser hijo reconocido de un caballero español y una “negra horra”. Como era el caso también de los llamados “indios principales”, que vestían como castellanos y estaban autorizados a poseer caballerías y a portar armas. Uslar Pietro refleja en sus novelas –referidas al ambiente venezolano- los celos de los orgullosos “mantuanos” frente a los mulatos o pardos que por la vía de la riqueza habían adquirido la condición jurídica de blancos.

En cambio, en las colonias inglesas de América, la jerarquización social paralela a la racial, cristalizó en un status jurídico férreo que subordinaba los negros a los blancos, y que era considerado garantía de la paz social y salvaguarda de la civilización en el Nuevo Continente. La situación de inferioridad jurídica, cultural, económica y social de los negros era tanto más acentuada cuanto más próximo estaba a ellos el antecedente africano, pues la población negra no dejó de incrementarse después de la independencia con la importación de nuevos esclavos desde el continente de origen. Por cierto, los veloces veleros conocidos con el nombre de clippers, fueron una creación conjunta de los negreros y de los carpinteros y maestros de atarazanas de Massachussets. Los clippers estaban destinados a burlar el cerco de los barcos de guerra que perseguían el tráfico esclavista. En otras palabras, en aquellos Estados Unidos recién emancipados de la Corona Británica, nada contribuía a la sedimentación de los estamentos mulatos, intermediarios entre el negro y el blanco, ni a la producción de situaciones que ayudasen a paliar esa polaridad extrema.

En efecto, los mulatos, que en Hispanoamérica constituían, y constituyen de alguna manera un puente natural que atenuaba las diferencias polares entre negros y blancos, en Estados Unidos eran totalmente inoperantes como categoría intermedia. Sencillamente no se les tomaba en cuaenta. Por esa razón son asimilados, en nombre y en consideración, a los africanos puros. A unos y a otros se les designa con un hispanismo o lusitanismo léxico: “negro” (pl. negroes) que en inglés es palabra despectiva que alude directamente a la raza, puesto que para el color ya se posee la palabra black.

Esta es la razón de que Barack Obama, claramente un mulato sea llamado “negro”. Esta es la razón del rechazo que este “negro”, que en realidad es mulato, sufre entre los blancos pobres del Sur y esta es la razón de que el reverendo Jeremiah Wright lo haya tomado, haciéndole un flaco favor, como pretexto “negro” para echar en cara a los Estados Unidos –olvidando la guerra civil- su pasado esclavista, llegando incluso a proclamar el carácter justiciero del atentado terrorista del 11-S. De aquellos polvos vienen estos lodos.

viernes, 9 de mayo de 2008

Dialogo Chinfónico del Gin Tonic con Valium

Preguntón: Y Vuestra Merced ¿Se siente de veras a gusto dentro de la Iglesia?

Respondón.-Depende de qué iglesia. Hay algunas que tienen asientos incómodos. Y otras que se hacen inhóspitas por la música ambiental que parece hecha para evitar que la criatura entre en diálogo interior con su Creador. Pero, la verdad, uno no concurre a la iglesia para repanchingarse en cómodos cojines ni para tirarse a la Bartola ni a ninguna otra. Ni tampoco para fiscalizar qué pías vulgaridades difunde la megafonía o si el coro que canta lo hace bien o mal. Pero, ya que me lo pregunta, le contesto que ante tantas sinsorgueces musicales preferiría un marchosísimo cantar de mi infancia indiana que decía “pues de América el infante/con el franco y español/ te proclaman padre amante/ por doquier alumbra el sol”. Con garbo semejante, un motete cualquiera podía resistir con éxito la comparación con los triunfales himnos de los evangelistas norteamericanos, mis vecinos entonces.

Preguntón.- Con aire faltón apenas disimulado-: Pero ¿qué oigo yo aquí: infantes de marina americanos, Franco, reflejos del Imperio con ese sol que alumbra por doquier? ¿Se da cuenta Vuestra Merced que con esas palabra se le ha visto de qué pie cojea? Si le pidiese que me mostrase la patita, seguro que se podría comprobar que la tiene azul. Y conste que no digo que “se le ve el plumero” porque pudiera significar otra cosa que, a lo mejor, hiere su anticuada percepción de las preferencias sexuales.

Respondón: - Con talante más condescendiente que compasivo-: No tema, buen hombre. Allá cada uno con sus incontinencias, sus responsabilidades y sus preferencias sexuales o culinarias. Lo único que espero es que no las hagan obligatorias. En cuanto a lo de infante, ha de saber que viene de infancia y no de infantería; y lo de franco no va por ningún general procedente de Galicia, sino que es otra forma de decir francés…Y no sea malicioso con esto último, que se le conocía a ud. como Preguntón, pero no como pornocapcioso.

Preguntón.- Pero ¿No está Vuestra Merced tirando balones fuera? Lo que yo he querido preguntarle es qué tal se siente entre los feligreses de la Iglesia institucional en este país laicista a machamartillo y que aún no ha tocado fondo en la revolución pendiente que, cuando se cumpla ¡ ya aprenderá Vuestra Merced lo que es cagueta! ¿O es que no quiere saltar respuestas que lo comprometan?

Respondón. Con cierto aire de cachondeo :- Yo ni compro ni meto nada. Estoy donde estoy y no lo oculto. Si no exagero las señales de mi postura es por pura educación y porque no vaya a ser que el senado alborote al pópulo, el pópulo anime a los verdugos y a estos les dé por hacer méritos a mayor gloria de la revolución pendiente forzando a los creyentes a ingresar por la fuerza en el martirologio del siglo XXI, al grito en bilingüe de “¡Gora Basajaun! ¡Los cristianos a los leones!” aunque le aseguro que, si este fuera el caso, yo personalmente doy fe que tendría medios para impedírlo. Para modelos a imitar me basta mirar a personajes como Teresa de Lisieux, Francisco de Javier o Ignacio de Loyola.

Preguntón.- Pero ¿Se entera Vuestra Merced que me está citando a personas mansas y hasta mansurronas, tanto el navarro a quien Pemán calificó de impaciente, como el vasco ese, españolista y cojo, y especialmente la chica de Lisieux, tan cursilita ella y tan…rematadamente burguesa?

Respondón.- Absténgase de prematuros desprecios. De mansurrones, nada. La chica de Lisieux, tan cursilita ella, expresó bien temprano, cuando todavía era casi una niña, que asumía su vocación cristiana por entero y al completo, incluyendo el impulso de servir en las filas de los Suabos Pontificios, que por aquél entonces era un cuerpo bien armado, y bien barbado, al servicio del Papa. Y hay una foto deliciosa de ella, adolescente, vestida con armadura de metal y con la espada en la mano, como Juana de Arco, la doncella de Domremy.

Preguntón.- ¿Don re mi fa sol la?

Respondón.- No, Domremy-la-Pucelle, aldea francesa en el departamento de Los Vosgos , a la orilla izquierda del Mosa. Y en cuanto al españolista ese, que se llamó Iñigo y después Ignacio, y que resulta que es de Azpeitia, como el Erandio es de Erandio, recuerde que yendo camino de Manresa se planteó muy en serio dar muerte al morisco con el que había tenido que discutir acerca de la Virgen María, episodio que no han retirado todavía del diorama de la Santa Casa. Y Francisco de Javier, el nafarrotarra con fama mundial de jesuita portugués, inducía a la chiquillería indígena a apedrear los templos de los “bonzos.” O sea, mansos de espíritu sí, pero de mansurrones, ni esto.

Preguntón.- Conciliador- Pero ¿puedo preguntarle si es Vuestra Merced un católico conformista?

Respondón.- Conformista en su sentido peyorativo, no. Lo que pasa es que el “sinformismo” no es nada. Alguna forma hay que tener incluso en materia religiosa, salvo que se piense en una religión para limacos o en una formación de personajillos aptos para concurrir a la asamblea universal de caramelitos de gominola. En la religión universal o católica de fidelidad petrina y de arraigo en donde quepa y en donde sople el Espíritu, existen dos campos que en el fondo forman un mismo terreno de juego donde toda originalidad tiene cabida: la relación interior de cada persona con Dios y la proyección que esa relación nacida en lo profundo tiene en el trato con el próximo, o prójimo, que es esa partecita de la entera humanidad que, por estar más cercana a cada uno se hace más vulnerable a nuestro desprecio y olvido y más asequible a nuestro amor, respeto y consideración. Ya en este sentido elemental, el cristianismo comienza por ser tan plural como plurales son las actitudes que tiene que tomar, las actividades que tiene que desarrollar y las situaciones y problemas que cada uno tiene que resolver en este animado, pícaro y sorprendente mundo como consecuencia de la simple andadura de la vida de todos los días, especialmente del trabajo, curro o laboro. Lo dijo San Agustín, y hay que entenderlo: “Ama y haz lo que quieras”

Preguntón.- Pero ¿No cree V. M. que su religión -con su cortejo de creencias, ritos y ceremonias va-cí-as- es una forma de autoayuda, digamos, una forma de autoconsuelo, y lo que Vuestra Merced está haciendo como católico en particular es consumir de manera individualista ese “opio del pueblo” al que Karl Marx otorgó un papel destacado en la tarea de anestesiar el ánimo colectivo ante los deberes que impone la revolución ?

Respondón.- Déjese de monsergas. El que picotea en el va-cí-o es Ud., buen hombre. Hoy en día todo el mundo sabe que para “opio del pueblo” le basta a cada uno el gin-tonic con valium.

Preguntón.- ¿Valium con gin tonic?

Respondón.- También vale con vodka o con tequila.

Preguntón.- El Vale ¿es un nuevo fármaco?

Respondón. Se ajusta un pinganillo a la oreja y responde con afectación: Houston no contesta.