Respondón.-Depende de qué iglesia. Hay algunas que tienen asientos incómodos. Y otras que se hacen inhóspitas por la música ambiental que parece hecha para evitar que la criatura entre en diálogo interior con su Creador. Pero, la verdad, uno no concurre a la iglesia para repanchingarse en cómodos cojines ni para tirarse a
Preguntón.- Con aire faltón apenas disimulado-: Pero ¿qué oigo yo aquí: infantes de marina americanos, Franco, reflejos del Imperio con ese sol que alumbra por doquier? ¿Se da cuenta Vuestra Merced que con esas palabra se le ha visto de qué pie cojea? Si le pidiese que me mostrase la patita, seguro que se podría comprobar que la tiene azul. Y conste que no digo que “se le ve el plumero” porque pudiera significar otra cosa que, a lo mejor, hiere su anticuada percepción de las preferencias sexuales.
Respondón: - Con talante más condescendiente que compasivo-: No tema, buen hombre. Allá cada uno con sus incontinencias, sus responsabilidades y sus preferencias sexuales o culinarias. Lo único que espero es que no las hagan obligatorias. En cuanto a lo de infante, ha de saber que viene de infancia y no de infantería; y lo de franco no va por ningún general procedente de Galicia, sino que es otra forma de decir francés…Y no sea malicioso con esto último, que se le conocía a ud. como Preguntón, pero no como pornocapcioso.
Preguntón.- Pero ¿No está Vuestra Merced tirando balones fuera? Lo que yo he querido preguntarle es qué tal se siente entre los feligreses de
Respondón. Con cierto aire de cachondeo :- Yo ni compro ni meto nada. Estoy donde estoy y no lo oculto. Si no exagero las señales de mi postura es por pura educación y porque no vaya a ser que el senado alborote al pópulo, el pópulo anime a los verdugos y a estos les dé por hacer méritos a mayor gloria de la revolución pendiente forzando a los creyentes a ingresar por la fuerza en el martirologio del siglo XXI, al grito en bilingüe de “¡Gora Basajaun! ¡Los cristianos a los leones!” aunque le aseguro que, si este fuera el caso, yo personalmente doy fe que tendría medios para impedírlo. Para modelos a imitar me basta mirar a personajes como Teresa de Lisieux, Francisco de Javier o Ignacio de Loyola.
Preguntón.- Pero ¿Se entera Vuestra Merced que me está citando a personas mansas y hasta mansurronas, tanto el navarro a quien Pemán calificó de impaciente, como el vasco ese, españolista y cojo, y especialmente la chica de Lisieux, tan cursilita ella y tan…rematadamente burguesa?
Respondón.- Absténgase de prematuros desprecios. De mansurrones, nada. La chica de Lisieux, tan cursilita ella, expresó bien temprano, cuando todavía era casi una niña, que asumía su vocación cristiana por entero y al completo, incluyendo el impulso de servir en las filas de los Suabos Pontificios, que por aquél entonces era un cuerpo bien armado, y bien barbado, al servicio del Papa. Y hay una foto deliciosa de ella, adolescente, vestida con armadura de metal y con la espada en la mano, como Juana de Arco, la doncella de Domremy.
Preguntón.- ¿Don re mi fa sol la?
Respondón.- No, Domremy-la-Pucelle, aldea francesa en el departamento de Los Vosgos , a la orilla izquierda del Mosa. Y en cuanto al españolista ese, que se llamó Iñigo y después Ignacio, y que resulta que es de Azpeitia, como el Erandio es de Erandio, recuerde que yendo camino de Manresa se planteó muy en serio dar muerte al morisco con el que había tenido que discutir acerca de
Preguntón.- Conciliador- Pero ¿puedo preguntarle si es Vuestra Merced un católico conformista?
Respondón.- Conformista en su sentido peyorativo, no. Lo que pasa es que el “sinformismo” no es nada. Alguna forma hay que tener incluso en materia religiosa, salvo que se piense en una religión para limacos o en una formación de personajillos aptos para concurrir a la asamblea universal de caramelitos de gominola. En la religión universal o católica de fidelidad petrina y de arraigo en donde quepa y en donde sople el Espíritu, existen dos campos que en el fondo forman un mismo terreno de juego donde toda originalidad tiene cabida: la relación interior de cada persona con Dios y la proyección que esa relación nacida en lo profundo tiene en el trato con el próximo, o prójimo, que es esa partecita de la entera humanidad que, por estar más cercana a cada uno se hace más vulnerable a nuestro desprecio y olvido y más asequible a nuestro amor, respeto y consideración. Ya en este sentido elemental, el cristianismo comienza por ser tan plural como plurales son las actitudes que tiene que tomar, las actividades que tiene que desarrollar y las situaciones y problemas que cada uno tiene que resolver en este animado, pícaro y sorprendente mundo como consecuencia de la simple andadura de la vida de todos los días, especialmente del trabajo, curro o laboro. Lo dijo San Agustín, y hay que entenderlo: “Ama y haz lo que quieras”
Preguntón.- Pero ¿No cree V. M. que su religión -con su cortejo de creencias, ritos y ceremonias va-cí-as- es una forma de autoayuda, digamos, una forma de autoconsuelo, y lo que Vuestra Merced está haciendo como católico en particular es consumir de manera individualista ese “opio del pueblo” al que Karl Marx otorgó un papel destacado en la tarea de anestesiar el ánimo colectivo ante los deberes que impone la revolución ?
Respondón.- Déjese de monsergas. El que picotea en el va-cí-o es Ud., buen hombre. Hoy en día todo el mundo sabe que para “opio del pueblo” le basta a cada uno el gin-tonic con valium.
Preguntón.- ¿Valium con gin tonic?
Respondón.- También vale con vodka o con tequila.
Preguntón.- El Vale ¿es un nuevo fármaco?
Respondón. Se ajusta un pinganillo a la oreja y responde con afectación: Houston no contesta.
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