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sábado, 1 de agosto de 2009

Hazaña Bibliográfica

Tiene padre y tiene madre. Pero no tiene padrinos, ni morbo que la haga atractiva. No será, pues, la noticia del  verano. Dejada a la deriva de las exigencias publicísticas, pasaría perfectamente desapercibida. Con todo, siempre que se tenga del lector una idea que vaya más allá del reconocimiento de su condición de persona acosada por las prisas, vale la pena destacar una noticia como ésta. Porque resulta que el Ministerio de Cultura ha digitalizado para incluir en la Biblioteca Virtual del Patrimonio Bibliográfico  Nacional, más de 60.000 páginas correspondientes a 157  títulos de la dispersa Biblioteca de Ultramar. Justamente la porción de aquellos fondos que desde 1941 quedaron depositados en el museo de América. Los cambios de ubicación de los libros de esta biblioteca, un pequeño galimatías que ahorraré al lector, podrían ser la representación del carácter errático, pulsatil, olvidadizo y pobretón de la política cultural española que maneja verdaderos tesoros con presupuestos que a veces no envidiaría el ayuntamiento de un poblacho en  fiestas.

La historia de estos fondos biliográficos comienza en 1887, cuando la Administración se propuso reunir  con ocasión de la Exposición General de las Islas Filipinas elementos de estudio para el fomento de las colonias, que en aquél momento, además de las ya mencionadas Filipinas, eran Cuba, Puerto Rico, las Islas Marianas y Palaos, las Carolinas, Guam y la isla de la Mona. Todo un mundo insular que pronto cambiaría de manos. En lo que se refiere al Océano Pacífico, parte de las Marianas, Palaos y las Carolinas fueron vendidas al Imperio Alemán. El resto quedó como botín de guerra  para los Estados Unidos. Las Filipinas, ganarían su independencia después de la II Guerra mundial. Las Islas Marianas del Norte, con capital en Saipán, constituyen  la “Commonwealt of the Northern Mariana Islands”, vinculada a los Estados Unidos como Estado Libre Asociado, situación envidiada, mudando lo mudable, por algunos soberanistas de Euzkadi. Ese es hoy el mundo insular explorado por Magallanes, Elcano, Legazpi y Urdaneta.

Pasados los años, vino el Reino de las Diecisiete Repúblicas a quedar en posesión del tesoro bibliográfico surgido casi en la proximidad de ese crepúsculo que fue para la España de fines del siglo XIX la guerra contra los Estados Unidos. En buena hora se ha sabido dar ¡por fin1 a una parte de estos libros la  valoración y el trato informático debidos. Tres hurras para el Ministerio  que ha cumplido tal hazaña.

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