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lunes, 27 de septiembre de 2010

Glosas Malevas

El nogal es árbol perteneciente al género juglans. Su fruto es una drupa ovoide cubierta por una corteza correosa de color verde con puntas negruzcas que, al madurar, se desprende espontáneamente dejando al descubierto la nuez, porción dura, pardusca y rugosa dividida en dos casquetes simétricos que encierran una semilla comestible. El nogal es rentable a los veinte años de plantado, pero puede dar frutos hasta los setenta, con lo cual, los que se dedican a tirar piedras para que las nueces caigan y otros las recojan, cuentan con tiempo suficiente para afinar la puntería.

El cocotero es planta de la familia de las palmíferas. Su tronco es glabro y alcanza hasta  hasta 25 metros de altura. El fruto del cocotero, aunque no mete susto a nadie, recibe el nombre de coco. Bajo la corteza del coco se alberga una capa de fibras ásperas y cortas que rodean  la parte germinativa del fruto que consiste en un cuesco hueco de cáscara muy dura y lleno de una leche de cuya frescura y buen paladar  puede dar fe el autor de estas líneas que en tiempos de más sosegado empeño tenía la costumbre de beberla con pajilla, adornado el coco con la roja flor del hibisco. La nuez de coco tiene la particularidad de presentar en la parte más cercana al pedúnculo tres señales dispuestas en triángulo que indican la zona blanda y facilitan así el acceso directo a la bebida. Al  cocotero le aprovecha el agua salada, y el coco –que flota como una boya-  hace grandes travesías oceánicas sin otro recurso de navegación que dejarse  arrastrar por la corriente. El coco, que se queda allí donde la marea lo arroja, es símbolo de los “sin papeles” estado carencial que los moralistas de hoy aprecian más que a las antiguas virtudes. En contraste con las nueces, para alcanzar los cocos hay que subirse al cocotero; con tirar piedras no basta. Un “Coconuts Acclimatization  Basque Center” seguro que daría con el modo de remediar este problema.. 

El faisán es ave de corto vuelo y gran dimorfismo sexual. El macho tiene los tarsos armados de espolones, se distingue por su plumaje brillante, vistosa cola y ojos rodeados de carúnculos rojos o azules. En cambio, la  faisana carece de espolones y luce  colores más oscuros. Es el faisán animal que anda en cantares: ”el faisan y la faisana se fueros a confesar, y como no encontraron fraile, se pusieron a bailar”. Se dice que fueron los argonautas los que trajeron de la Cólquida los primeros faisanes. Una leyenda añade que Polifalses, señalado cazador, los descubrió en los sotos del río Phase de donde se deriva el nombre de faisán. Enamorado de los colores de estas aves, Polifalses ordenaba a sus ojeadores hacer ruido para dar tiempo a que las aves se pusieran a buen recaudo. Parecen cosas de hoy, pero es pura coincidencia.

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