PROSAS CHINFÓNICAS
Preguntón.- ¿Se cree vuestra merced que se consigue algo útil con ese ritual de leer El Quijote en público como se hace cada año por estas fechas?Respondón.- Por supuesto que sí. Sin ir más lejos, en la aventura del rebuzno y del encuentro de Don Quijote con el escuadrón armado de los vecinos de la Reloja que, como se sabe, no la terminó el Hidalgo como él quería y lo tenía pensado, se puede encontrar el fermento de algunas de las posiciones políticamente correctas y de las ideas pluscuanmodernas que están en boga.
Preguntón.-¿Es verdad lo que dice o se lo está inventando vuestra merced?
Respondón.-Por supuesto que es verdad. Lo puede leer cualquiera en el capítulo tal y cual.
Preguntón.- pero yo no recuerdo ese episodio.
Respondón.- Ni falta que hace recordar nada. Sucede que de El Quijote sólo se conocen algunos episodios. Todos saben lo de los Molinos de Viento, últimamente me sospecho que más que todo por aquello de las energías alternativas. Añádase a este los que se refieren al manteo, a los batanes, a Maritornes, al encuentro con los Duques. Apretando mucho y entre eruditos, saldrían a relucir el encuentro con los Cabreros, el episodio de los galeotes, el discurso de las Armas y las Letras y el de la Edad de Oro. Allí se acaba todo. Pero el libro tiene muchos otros episodios no por poco conocidos menos sabrosos
Preguntón.-Doy por bueno lo que vuestra merced afirma. Pero ¿podría poner sobre el tapete algún ejemplo de esos que dice? Me refiero al fermento quijotil del pensamiento político correcto de hoy u de esas ideas pluscuammodernas que decía hace un rato. Preguntón.- Claro que sí.¡Como que las tengo subrayadas! Allí va el primero de esos ejemplos. Cuando Don Quijote exclama: “Yo, señores míos, soy caballero andante, cuyo ejercicio es el de las armas y cuya profesión es la de favorecer a los necesitados ... y acudír a los menesterosos!” ¿quien podrá negar que en esas palabras se descubre la raíz hispana de la actual versión que presenta a las Fuerzas Armadas como entidades de beneficencia en continua rivalidad humanitaria con las ongs que zascandilean por el mundo dedicadas a sus bondades?
Pero ¿acaso no exagera vuestra merced un poco?
No exagero ni poco ni mucho. Además, Don Quijote, aunque busque la camorra, y la camorra le busque a él y siempre le encuentre, pretende siempre contarse entre los amigos de la paz, igual que hay sucede con peleadores y camorristas de las más diversa laya, que siempre dicen andar en busca de la Paz, entiendo que la de su respectiva Paloma.Esta es otra idea pluscuampoderna que tiene su antecedente quijotil-
Preguntón.- Y Don Quijote ¿Es un pacifista?
Respondón.- Don Quijote lo que busca es la justicia, y a causa de ella está pronto a batirse con cualquiera. Es, pues, un justiciero, no un pacifista.
Lo que pasa es que no le gustan los retos y desafíos cuando se hacen sin ton ni son. Tampoco es amigo “de la cólera que sale de madre ni de la lengua que no tiene padre ni freno que la retenga.”
Otro detalle que hace que Don Quijote parezca pacifista es que no cree en la ofensas colectivas, de esas que, se dice, afrentan a todo un reino, a una ciudad entera, o sacan los colores a una provincia, lo cual es importante en el momento de hoy, en el cual con toda facilidad se insultan entre sí las autonomías de un lado y las autonosuyas del otro. Niega Don Quijote que haya que tomar venganza de esas llamadas afrentas colectivas porque no existen y por lo tanto, no hay la menor razón para tomarlas en serio. ¿Puede haber actitud más clara contra la mala costumbre de sociedades como la española de correr la pólvora cada treinta o cuarenta años, que es el plazo que daba don Manuel Azaña para bombardear Barcelona? Pero con todoesto, Don Quijote no es un pacifista.
Preguntón.-¿y qué opina Don Quijote del perdón?
Respondón.-Me temo que en esto Don Quijote no es nada laicista y sostiene una posición completamente de acuerdo a la prédica de la Iglesia que con esto sigue su costumbre de amargar al personal con sus mandamientos y consejos. La venganza es otro de los placeres que la Iglesia prohibe.
Don Quijote cree que se debe seguir la ley de Dios, que manda “que hagamos bien a nuestros enemigos y que amemos a quienes nos aborrecen; mandamiento que, aunque parece algo dificultoso de cumplir, no lo es sino para los que tienen menos de Dios que del mundo y más de carne que de espíritu”.Son palabras textuales.
Hoy estas cosas solo se atreven a decirlas algunos Obispos, y con la boca chiquita porque la cosa se pone torcida ante la opinión publicada que en ocasiones propina leña a la Iglesia para divertir al respetable y ver qué pasa, y en otras la manda callar para no perturbar a la audiencia. Los cristianos tienden, por ley divina y humana, a sosegarse, actitud polémica muy contestada y hasta sospechosa, por diferente de la conocida rabia contenida que es la que se tiene políticamente por correcta.
Preguntón.- yo a mi vez le tengo que contestar a Vuestra Merced con las palabras de Sancho: “El diablo me lleve; si no es Vuestra Merced teólogo de gran teología, sí que lo parece como un huevo, y no de gallina, al otro.”
Respondón. No lo niego, pero tampoco le doy importancia. Recuerde, Maese Preguntón, que, como dice el refrán, “De teólogo, puto y de loco todos tenemos un poco”.
Preguntón.- Ese refrán lo he oído yo de otra forma: “De músico, de poeta y de loco, todos tenemos un poco” ¿No lo tergiversa Vuestra Merced para poder meterse con los teólogos?
Respondón.-Créame, buen hombre, que no. Pero tampoco ha sido un descuido. Ocurre que cito de memoria igual que Santa Teresa, Henry Landrú y el General Franco. Y si esta explicación no le satisface, tómelo como un rebuzno mío. Todo el mundo tiene derecho a echar alguna vez alguno. Ya lo dijo Sancho, “que es pura necedad escandalizarse por oir un rebuzno” También es este un buen consejo para el día de hoy.
Tengamos el rebuzno en paz.
Preguntón.- Que aproveche. Y a más ver.
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