Yo fuí una niña poco o nada preguntona, más bien era observadora, ocurrente, rebelde y contestona. Según me han dicho siempre, tenía salidas de aquí te espero marinero, lo que significa que o no percibí en mi entorno un espacio en el que mis preguntas fueran acogidas, o era rarita, rarita, rarita. Lo más probable es que sea una combinación de las dos teorías, porque en realidad la edad de los por qués me está llegando un poco tarde. Verán, desde hace unos meses observo el mundo y su gente sentada en un gran punto interrogativo. No lo hago a propósito, simplemente surgió un día y rápidamente, como una cascada, las preguntas se han ido acumulando una tras otra ante mis ojos. Lo curioso es que al formularlas, reconozco la respuesta que implícitamente se esconde en cada una de ellas. Es como si la respuesta fuera la propia pregunta, ésta se deja ver y una vez descifrada cual acertijo se desvanece para aparecer la siguiente...¿Por qué llamamos ?experiencias? a lo que sencillamente fueron errores?, ¿Por qué decimos tener su punto de vista de las cosas si luego seguimos siempre el de alguien más?, ¿Por qué nos preocupamos tanto del ecologismo y luego nos conmovemos y comprometemos más por un perro maltratado que por un feto humano?, ¿Por qué nos engañamos llamando amor a lo que ha sido un calentón?, ¿Por qué no admitimos que en realidad todo se reduce a nuestra búsqueda de ser amado y aceptado incondicionalmente?, ¿Por qué nuestras acciones más heróicas las hacemos siempre llenos de duda y miedo?, ¿Por qué nos empeñamos en querer amar lo que y a quien no conocemos y en criticar y despreciar lo que nos está próximo?, ¿Por qué idealizamos a los santos, que tienen un pasado y culpamos a los ?pecadores? que si algo tienen es un futuro lleno de posibilidades de mejorar?, ¿Por qué nos empeñamos en saber cosas inútiles, e ignorar las importantes?, ¿Por qué nacemos sinceros y morimos mentirosos?, ¿Por qué nos empeñamos en salir por una puerta diferente a la que entramos?, ¿Por qué en vez de hablar de la vida de otros los juzgamos?, ¿Por qué esperamos que llegue la felicidad como si ésta fuera un destino que nos merecemos, en vez de decidir ser felices aunque no nos lo merezcamos?, ¿Por qué a pesar de mirarnos tanto al espejo no nos vemos?,
¿Por qué si ni siquiera conocemos a la persona con la que más tiempo hemos convivido (nosotros mismos) nos empeñamos en dar por hecho que conocemos a los demás?, ¿Por qué tenemos lo que creemos ser y somos lo que creemos tener?, ¿Por qué los sabios escuchan y los ignorantes gritamos?, ¿Por qué nos pasamos el día whatsappeando a nuestro amor y cuando lo tenemos en frente whatsappeamos a los amigos?, ¿Por qué damos nuestra palabra cuando la mejor manera de mantenerla es no darla?, ¿Por qué preguntamos el por qué de las cosas cuando toda pregunta contiene ya la respuesta?,¿Por qué en vez de premiar con ?like? en facebook y castigar ignorando el post, no tenemos el valor de admitir que estamos celosos o que ese amigo nos averguenza?, ¿Por qué hay gente que nunca da ¨like¨ en facebook, pero luego está enterada de todo lo que uno postea?
¿Por qué los que más dinero tienen en proporción son los menos desprendidos?, ¿Por qué los americanos se admiran a sí mismos, los mexicanos admiran a los extranjeros y los españoles a los inútiles? y sigue y sigue el elenco de preguntas.
Y digo yo,¿No será que el problema de esta sociedad tan caprichosa, insensata y engreída que formamos todos nosotros, es que ya no nos preguntamos nada porque creemos poseer todas las respuestas, además de creer que todas las respuestas son válidas?. No será que necesitamos simplemente hacernos más preguntas y quedarnos ahí, en la pregunta, meditándola sin tratar de obtener respuestas hasta que éstas como una visión se dejen ver tras el punto interrogativo?
Tessa Mugica
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