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lunes, 21 de diciembre de 2009

Paraisos

La humanidad dispone hoy del instrumental suficiente para emprender el tercer intento  de crear el paraíso en la Tierra basándose en supuestos exclusivamente materiales.

Ya lo intentaron antes las dos grandes ideologías políticas de base científica: el Socialismo Real, o Comunismo, que se inspiró en los principios del materialismo para construir una estructura de producción abocada a una sociedad sin clases; y el Nacional Socialismo, o Nazismo, que intentó crear una Superhumanidad combinando la selección reproductiva en la raza blanca -considerada como el más noble producto de la evolución- , con la eliminación de los débiles, degradados o  enfermos.

Ambas ideologías adoptaron actitudes de soberbia imponente en sus manifestaciones de masas, crearon majestuosos rituales cívicos que expresaban la grandeza colectiva, aniquilaron a sus enemigos con la frialdad de ángeles exterminadores, y oscurecieron con sus saludos enhiestos de manos en alto o de puños vengadores no sólo la luminosa nube de la Fe que abominaban, sino el mismo sol de la Razón cuyos rayos decían esgrimir.

De hecho, un sector privilegiado de la Humanidad cuenta hoy con poderes,  instrumentos de control y  medios de persuasión sistémica mucho más eficaces que los que tuvieron en sus momentos de auge el Comunismo y el Nazismo. Igual que éstos,  dicho sector deposita su confianza en la ciencia y la tecnología emancipadas de toda referencia ética, y aprovecha todo tipo de espejismos de enganche para fabricar  vigencias sociales que favorezcan al sistema. Pero lo que verdaderamente  distingue la realidad de hoy es su demostrada capacidad de darle la vuelta completa al mito democrático de la mayoría, hasta trocearlo en un enjambre avispil de minorías reivindicativas, organizadas y subvencionadas donde toda anormalidad, toda estulticia y toda media verdad tiene cabida bajo la forma de derecho inalienable. Esta realidad no puede ser definida como totalitaria pero sí puede ser calificada de totalizante. Con estos instrumentos se podrá o no intentar crear el Paraíso en la Tierra; pero en todo caso se está en capacidad de convertir a la Humanidad en una gran manada de cuadrúpedos satisfechos.

Si esa ocasión llegara, yo exhortaría a mis amigos a que hiciesen lo posible por conservar la postura enhiesta pues, una vez adquirido el hábito de andar a cuatro patas, sobrará quien esté en disposición de saltarles sobre el lomo y de conducirlos adonde no hubieran querido ir. Y no faltarán razones pseudohumanitarias  para cohonestar tan despótica conducta. Ya lo dice aquél refrán, que refleja uno de los altísimos principios de la moral pragmática: “el caballo solo anda en derechura si lo monta quien sabe ponerle la montura”.



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