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martes, 6 de abril de 2010

Basque Country

Ahora que digo Euskadi y no Euzkadi, va y resulta que se dice “Basque Country” Y es que al inglés no hay quien lo detenga. El “English for foreigners” es hoy en día lo que el latín vulgar fue en la baja Edad Media: está presente en todas partes y todos echan mano de él para salir del paso, para ganar prestigio, para parecer más internacionales o para llenar pancartas que nos recuerden –paradójicamente- que la aldea tiene futuro dentro de la globalización.

Hasta los islamistas más beligerantes recurren a la lengua del imperio incluso para decretar la muerte de los Estados Unidos o para propagar en plan de “marketing” que “The Islam is the alternative”.Nada ni nadie se sustrae al encanto de la nueva lengua universal. Lo mismo sucede con la onda expansiva de la cultureta anglo. Los españolitos y los expañolitos de a pié son muy capaces de ignorar quien fue Iñigo Arista, o Diego López de Haro, o Jaime el Conquistador, y de confundir a Ruy Díaz, por otro nombre El Cid, con un jugador brasileño de la NBC, pero con toda certeza sabrán por la película quien fue Pocahontas y celebran como si fueran americanos de serie la fiesta del “jalogüín”.

En el caso de las autonomías españolas más señeras, estamos asistiendo a un intento de cambio de imagen que a su manera justifica de sobra el empleo del inglés, con preferencia, incluso, sobre los idiomas vernáculos que gozan de tanta estima entre nosotros y entre los que no pueden inscribir a sus hijos en los colegios alemanes.

Los catalanes que han logrado la proeza de conseguir que el feroz canto de “Els Segadors” sea considerado un himno pacífico y el coronel Maciá sea venerado como un héroe civil, aspiran a proyectar una imagen de sí mismos que sea supercivilizada y al mismo tiempo fieramente celosa de su independentismo, y para difundirla recurren al inglés: “Catalonia is not Spain”

Los vascos, que tratan de olvidar la telaraña de décadas de terrorismo, reticencias y silencios, quieren mostrar al mundo su faz pacífica y para eso eligen el inglés cerrando con eso filas junto a todos los pueblos de lenguas minorizadas de cualquier rincón de la Europa barata de la ampliación.

Elegir el inglés es una forma de sentirse inevitablemente universales, aunque si se trata de la parroquia de aquí les pudiera haber bastado con el francés para dar con “le basque bondissant” de siempre, tan alejado del vasco bronqueador –me refiero al que gusta de dar lecciones- como del vasco seducido por el mal ejemplo de los “bombers” de Belfast.

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