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martes, 11 de marzo de 2008

Corredores Energéticos

Un corredor energético es fundamentalmente una ruta de conducción de fuentes de energía, ya sea petróleo, gas, o electricidad y sea cual sea el medio utilizado: oleoductos, gaseoductos o líneas de alta tensión. Dada las limitaciones energéticas de nuestro continente y su excesiva dependencia de los proveedores árabes, los corredores esenciales para el futuro de la Unión Europea son los provenientes del Este. Unificadas la República Popular y la Federal, Alemania es, junto con Polonia, el país mejor situado respecto a los corredores energéticos entre la antigua Unión Soviética y el Centro y Norte de Europa.

Pero las posibilidades de suministro por parte del Este no se reducen a las que tan sucintamente hemos descrito. La zona del Caucaso y del Mar Caspio son también ricas en hidrocarburos fósiles. Con el fin de darles salida hacia Occidente han sido trazados sobre el mapa de los Balcanes unos corredores que todavía en gran parte se encuentran en fase de construcción. Las dificultades que se presentan provienen de la extrema fluidez política de los Estados que nacieron de la desmembración de Yugoeslavia y de la secular agresividad de las poblaciones de los mismos, que forman una verdadera macedonia o panaché hasta ahora sin posibilidades serias de asimilación y concordia. Esa inestabilidad ha incitado a las potencias interesadas en la energía a entregarse a juegos de geopolítica que, se supone, deben dar por resultado un marco más firme y estable para la construcción y el posterior funcionamiento de estos corredores. ¿Lo conseguirán? ¿Y a costa de qué?

Conviene recordar que la inestabilidad de la región balcánica es constitutiva y no simplemente coyuntural. La taracea de pequeños países sin poder, sin responsabilidad y sin proyecto claro, que han sustituido a Yugoeslavia en el dominio sobre la zona no permite buenos augurios para sustentar la esperanza.

¿Qué potencias intervienen en el juego? En la mente de todos están los países de la Unión Europea y los Estados Unidos, socios paritarios en el seno de la OTAN; una paridad nominal y como de cortesía. En contraste con los Aliados Occidentales se encuentra Rusia, que ha heredado de la Unión Soviética su influencia sobre la región, como a su vez la Rusia Soviética la heredó de la Rusia de los Zares. El papel de Rusia respecto a Europa y los Estados Unidos es el de un rival que no quiere ser enemigo.

Pero en el escenario balcánico hay también pasantes y meritorios. El más claro de los pasantes, es la Alemania unificada. Ya hemos aludido a su privilegiado papel de receptor norteño de las fuentes de energías provenientes de Rusia o de los territorios exsoviéticos. En cambio, se habla muy poco de los intereses alemanes en la configuración de los corredores energéticos en la Europa del Sureste y en el Mediterraneo. Los alemanes son inversores de energía eólica en Marruecos y esperaban hacerse con una mano importante de la distribución eléctrica en España. Un golpe maestro de los franceses, que contó con la connivencia del gobierno de España, desplazó a los alemanes que serán sustituidos por Francia, presurosa de cobrarse la colaboración policial que presta contra la organización terrorista Euskadi Ta Askatasuna. Alemania, que tiene razones para creer que la Historia le ofrece en bandeja lo que Hitler quiso adquirir por la fuerza, quiere su parte también en los corredores energéticos que se originan en el Sudeste de Europa y cuyo centro neurálgico será, a no dudarlo, Sofía, capital de Bulgaria, país donde un considerable grupo de particulares y de empresas españolas ha hecho cuantiosas inversiones. Tan dispuesta estaba Alemania a hacer realidad sus ambiciones sobre los corredores energéticos del Sureste de Europa que, hasta comienzos del año de 1998 prestó clandestinamente apoyo a las fuerzas del UCK o Ejército de liberación del Kosovo en aquél entonces tildado todavía de terroristas.

La actividad del UCK, el principal meritorio que interviene en este drama, no se puede interpretar separadamente de la política de irredentismo sustentada por el gobierno de Albania, que busca aunar bajo su soberanía a todos los exyugoeslavos albaneses. De hecho, el Ejército de Liberación del Kosovo, es el brazo armado de aquella política. Curiosamente, el irredentismo albanés tiene una cosa en común con el irredentismo vasco: la creencia mitificada en un pasado remoto, ya que no glorioso en el sentido normal de la palabra, sí, al menos, misterioso, arcaico e impreciso, condiciones todas que favorecen el crecimiento de una historia y de una antropología en buena parte conjetural: los albaneses descenderían en línea directa y no contaminada de los antiguos ilirios que habitaban la región ya en el siglo XX antes de Cristo. Por otra parte, el UCK es un verdadero plexo que cuenta con escuelas que propagan sus ideas entre la juventud y la niñez de origen albanés en todos los territorios de la ex Yugoeslavia y su mapa de la Gran Albania, o la Albania Integral incorpora territorios no solo de Serbia sino de otros países vecinos, incluída Grecia. ¿No estamos familiarizados con algo parecido?

Como musulmanes, los militantes del UCK se han beneficiado de las ayudas de los países árabes dueños del petróleo del Golfo. Como buenos conocedores de la dialéctica marxista, han sabido aprovechar las divisiones de quienes no están en su bando, tal es el caso de la ayuda temporal de los alemanes, antes citada, y de la increíble pero cierta ayuda americana a través de una empresa privada, “Military Professional Resources”, con sede en el Estado de Virginia. Como contraprestación por ese regalo, el UCK atacó y “limpió” de civiles la zona cercana al valle de Presevo donde ahora se asienta Camp Bondsteel, la gran base americana construída para la custodia del “Corredor 8”, el oleoducto transbalcánico AMBO financiado por Exxon-Mobil y Chevron que, junto con sus instalaciones complementarias transportará, 870.000 barriles diarios desde la terminal de Burgas en Bulgaria hasta el puerto de Vlece en Albania que a tal efecto está siendo ampliado y reacondicionado por la compañía Brown And Roots Service

¿En qué medida afecta a Europa la independencia del Kosovo y la existencia de la super base americana ? ¡Atención!: intentamos identificar con “posiciones objetivas de poder” con independencia de las intenciones subjetivas de los políticos y de sus declaraciones en público que están marcadas por la oportunidad mediática y la necesidad propagandística. Vamos allá.

En el orden jurídico internacional, se puede dar por muerto aunque otra cosa se diga, el principio internacional del respeto de las fronteras de los actuales Estados que componen la Unión Europea. Dicho de otra manera, se ha abierto el portillo para que a Europa le crezcan los enanos.

En el orden geopolítico, el Mediterraneo y a fortiori el estrecho de Gibraltar y sus aproches españoles, ingleses y marroquíes, cobran una importancia aún mayor: transitarán por el antiguo Mare Nostrum buques petroleros de más de 300.000 toneladas con rumbo a las costas del Golfo de México y otros puntos de acceso a los Estados Unidos y Canadá. Esto también supondrá un nuevo frente para los ecologistas y las organizaciones antisistema que, al poder actuar con libertad en España, pero no en Marruecos o en Gibraltar, pondrán en evidencia la situación de aliado de menor confianza que aquella ostenta desde el plante del Presidente Rodríguez Zapatero respecto a la intervención en Irak.

En el orden de la prevención de alianzas no deseadas, ha sido creado un obstáculo para que la Unión Europea, compradora de energía y Rusia, proveedora de la misma, no consigan llegar a un entendimiento que vaya más allá de los inmediatos intereses de mercado. Adios a la “Casa Común” sugerida por la política vaticana y también, si mal no recuerdo por Gorbachov en algún momento de superior lucidez. Se abre una oportunidad para la estrategia de la tensión “ad extra”.

Por fin, en orden a prevenir el crecimiento de poderes que por el hecho de serlo pueden llegar a ser rivales, hay que contar con el resentimiento de Grecia que vislumbra el reconocimiento de la escisión de Chipre, y el recelo de Europa que, frente a un recrecimiento de los nacionalismos periféricos capaz de debilitarla seriamente, ve cómo se le aplica la misma receta que sirvió para el desmembramiento irrecuperable del Imperio Austrohúngaro: la doctrina de las nacionalidades. Se abre una gran oportunidad para la política de la tensión “ad intra”. Esta es la situación, los resultados concretos los irá precisando el tiempo.

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