Páginas

sábado, 17 de marzo de 2007

Reflexiones al Hilo de una Amenaza

Aunque solapada en la amenaza que Al Qaeda ha formulado recientemente contra Alemania y Austria, España cobra de nuevo importancia como posible blanco del terrorismo islamista. Esta amenaza viene a coincidir con la celebración del proceso por medio del cual la Justicia trata de dilucidar participaciones y culpabilidades en los actos terroristas que ensangrentaron la Villa de Madrid el 11 de Marzo de 2004.

En aquella ocasión, los terroristas, según parece pertenecientes al “Grupo Islámico Combatiente Marroquí”, creado al modo del “Grupo Salafista de Predicación y Combate”, trataban de provocar la retirada de las tropas españolas destinadas en Irak. También intentaban dividir a los aliados occidentales, y de aprovechar el momento de las elecciones para intervenir decisivamente en la marcha de la política interior de un país como el nuestro que está, desde el comienzo, en el centro de los planes para la recuperación del poder y del prestigio histórico del Islam. Mucha tela que cortar para un grupo secundario cuyos componentes se suicidaron o fueros suicidados. Pero ¡En fin! dejemos de practicar la sospecha sistemática y coincidamos en que los dos primeros objetivos fueron plenamente logrados. En cuanto al tercero, lo conseguido rebasó muy ampliamente las expectativas más halagüeñas de los partidarios de la causa muslím.

En efecto ¡problemas de las manifestaciones! la enorme multitud que se manifestó por las calles de Madrid vino, paradójicamente, a equivaler a una expresión de temor y de replegamiento colectivo que quizás sea la más palmaria que se ha dado en Europa. En aquella ocasión, sin intentar quitar o poner ninguna ficha en el tablero, expresé que este Reino de las Diecisiete Repúblicas había revelado claramente la pervivencia del espíritu mozárabe que no es otro que el de no provocar al vencedor musulmán.

Cumplido el tercer aniversario de la matanza de Madrid, el objetivo de la nueva amenaza es conseguir que se retiren, esta vez del Afganistán, los alemanes, los austríacos y los españoles. Se insta a los dos países germánicos a no contentarse con hacer las cosas a medias, advirtiéndoles que no deben proceder como el gobierno socialista de España, que retiró sus tropas de Irak, pero envía más soldados a Afganistán exponiéndose de nuevo a la acción de los vengadores del Islam. Se trata ahora de poner obstáculos a la estrategia de los Estados Unidos con el pretexto de los errores tácticos cometidos por Busch, y de preparar las condiciones para que se produzca un conflicto de mayor escala en el cual pueda ser posible la aniquilación del Estado de Israel. Sería ingenuo que la diplomacia española tuviera en mente otro horizonte que el descrito.

De intento, este futuro conflicto abarcaría toda la región conocida como Oriente Medio y lo que es la zona Sur del Asia Central. Pero cabe hacerse una pregunta: ¿podrá Europa permanecer al margen teniendo en cuenta su conocida dependencia energética y el muy probable y ya próximo estallido de un nuevo conflicto en el Kosovo? Todo esto sin contar los posibles atentados y los motines que se producirán en el seno de la población musulmana de los países europeos, población no necesariamente cómplice o partidaria activa del terrorismo, pero sí objetivamente congruente con la causa y la propaganda islamista.

Respecto a España, no deja de ser altamente significativo para el observador que lo único que está realmente concluído tras los tres años que nos separan de los atentados de Atocha, sea el monumento a las víctimas, de cuyo número es lo único de lo que se puede estar seguro en relación con aquél luctuoso acontecimiento. De la claridad del número de víctimas, a las claridades del Monumento de Cristal, igual que la flor del girasol que gira para acomodarse el sol que más calienta. Todo lo demás es la oscuridad de la expresión política partidista, la niebla desconcertante de los servicios de inteligencia que no la han puesto totalmente en juego, y la perplejidad de quien sabe de dónde vinieron los “tiros” pero está lejos de sospechar los entresijos que presidieron la organización del mitote.

Pero vayamos a lo que importa en este momento: la posición central de España en los planes islamistas de recuperación del poder y del prestigio histórico del Islam. En efecto, la caída del Al Andalus juntamente con la necesidad de defender los territorios de población musulmana de los Balcanes para que en nuestra época no se llegue a producir nada parecido a lo que se produjo en la Granada del siglo XVI, estaba ya presente en el Manifiesto de Ben Laden con ocasión del atentado de las Torres Gemelas de Nueva York, aunque la lectura yanki haya simplificado las cosas al extremo de pasar la alusión andalusí desapercibida en medio del guirigay informativo.

El plan de Al Qaeda se encamina a la creación de un Califato universal. No es, pues, por pura casualidad que la advertencia hecha recientemente a Alemania, Austria y a la España socialista, haya sido presentada a través de un canal de Internet La voz del Califato, que es una criatura de Al Qaeda.

Y quiero llamar la atención que ese ideal del Califato Universal se hace presente a veces de forma dispersa y amorfa a través de indicios que surgen aquí y allá del modo más inesperado. Por ejemplo. En la reciente petición dirigida a Obispado de Córdoba de emplear la Catedral de aquella ciudad – la antigua mezquita erigida a su vez sobre una primitiva iglesia cristiana-, como centro de culto musulmán; o en la anunciada construcción de una monumental mezquita y escuela coránica en la ciudad de Sevilla. O en la vieja y conocida reclamación sobre la España musulmana hecha por el hoy escarmentado Gadafi. O, por fin, en un episodio un tanto extraño que, en el momento en que se produjo, las postrimerías del franquismo, nadie se encargó de divulgar en todo su significado y que expongo a continuación para dar por concluídas con él estas reflexiones.

Sadam Hussein, Vicepresidente del Consejo de la Revolución, vino a España en el año de 1974 y quiso visitar Granada. En aquella ocasión, el líder irakí, que era acompañado por el entonces segundo Introductor de Embajadores, don Emilio Pan de Soraluce, fue homenajeado por las autoridades en los comedores del Parador Nacional de Turismo. El discurso que a los postres pronunció el que cinco años más tarde llegaría a ser Secretario Gral. del Partido Baaz (renacimiento), Jefe de Estado de Irak y Jefe del Consejo de la Revolución, fue, casi en su totalidad, vertido al castellano por los traductores simultáneos del Ministerio de Asuntos Exteriores. Y digo “casi”, porque un fragmento importante del discurso fue omitida por los traductores. Esta omisión permitió ocultar la reivindicación que Sadam Hussein hizo del territorio del antiguo reino nazarí. Si aún existe grabación del original después de tantos “oportunos” cambios que han sufrido los archivos, aún podrá probarse este hecho que revela que la restitución de Al Andalus, que figura claramente en las aspiraciones de Al Qaeda, es una aspiración generalizada entre los árabes y entre muchos musulmanes no árabes. ¿Que deparará el futuro? Es la pregunta del millón.

No hay comentarios: